Color y espacio, armonía en la combinación
Texto: Arq. Alfonso Claros*
Algo cambia o nos sorprende cuando el color no sólo es percepción sino un cúmulo de sensaciones y parece negar las leyes de la física para alterar la apariencia del tamaño y de la forma, creando atmósferas espaciales inimaginables. El color acerca la arquitectura a la gente.
“La buena arquitectura se camina y se recorre, tanto adentro como afuera”, afirmaba el arquitecto y maestro Le Corbusier y hoy en día, en el diseño de interiores, el color se estudia desde una perspectiva de caminos y recorridos con el objetivo de conocer los efectos espaciales y como fin principal la identificación de sensaciones que este elemento puede generar en el usuario.
Este estudio tiene como objetivo la identificación de sensaciones y percepciones que los colores pueden generar en el usuario y cómo el buen empleo de la selección cromática favorece la vida de las personas al ocupar un espacio. El color tiene la capacidad de resaltar las capacidades tridimensionales del espacio y hasta cambiar la percepción de éste, añadiéndole proporciones visuales ajenas a su área física. Entonces, el color es fundamental en el inicio del diseño y ambos “constituyen un todo”. Se concluye que: “El color es una propiedad de la forma”.
Aquellos elementos a los que se les aplica color como muros, techo, piso, ventanas, puerta, etc. se les llama “portadores de color”. La reflexión para la respuesta está en utilizar las combinaciones más afortunadas o sea en realizar una buena orquestación cromática.
En este interior el territorio cromático está sólo en el uso del Triángulo Rojo-Blanco y Negro. Todos los matices son parte de esta figura. Una óptima utilización del cromatismo radica en el dominio de un color (matiz rojizo) y su “territorio interno”.
Esta geometría llamada “doble pirámide hexagonal” es un sistema de ordenación tridimensional del color, basada en la lógica de los triángulos de color. La practicidad de esta herramienta se muestra con las imágenes en los triángulos mencionados. El Sistema Uzqueda está constituido por seis colores cromáticos: amarillo, magenta, cyan, azul-violeta, verde, rojo y dos colores acromáticos: blanco y negro.
En este otro interior el territorio cromático está sólo en el uso del Triángulo Naranja-Blanco y Negro. Todos los matices son parte de esta figura; la mejor orquestación del cromatismo radica también en el dominio de un color (naranja) y su “territorio interno”.
Se observan en las imágenes seis colores por los efectos y posiciones cambiantes de la luz, empero existen sólo dos colores (amarillo-naranja y gris-azulado). Esta fenomenología se debe tomar muy en cuenta en las superficies de color.
*Docente de la asignatura Color de la UMSS






















