Una noche de luna nueva de abril de 1912 con un mar en completa calma, los vigías de un transatlántico británico, propiedad de la naviera White Star Line, no se percataron del peligro hasta que fue tarde. El RMS Titanic, que realizaba su viaje inaugural de Southampton a Nueva York, colisionó con un iceberg frente a las costas de Terranova. Fue la primera gran catástrofe marítima de la historia. Los vigías carecían de prismáticos.