A dos semanas de la celebración de la Virgen de Urkupiña, Quillacollo ya empieza a cambiar de ritmo. El movimiento de peregrinos alrededor del templo San Ildefonso, la presencia de comerciantes y artesanos, y el trabajo de cientos de familias muestran que la ciudad entra en una de sus temporadas más importantes de fe y tradición.