Cepal proyecta crecimiento mínimo para Bolivia de 0,5% e informalidad
La Cepal publicó recientemente el Estudio Económico de América Latina y el Caribe 2026, en el que fija las tasas de crecimiento para los próximos dos años, además de otros indicadores, en un contexto de alta informalidad. Respecto a Bolivia, señala que registrará un crecimiento económico del Producto Interno Bruto (PIB) mínimo este año de un 0,5 %, considerada la tasa más baja estimada para todos los países de América del Sur.
Datos
La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), además, confirma el constante crecimiento del trabajo informal en Bolivia hasta acercarse al 90 por ciento, por encima de otros países.
Con algunas variantes desde 2019, le sigue Honduras con un poco más del 70 por ciento y Perú se acerca a este nivel. Con un poco más del 50 por ciento se encuentran El Salvador, Paraguay, Colombia, México, República Dominicana y Ecuador, mientras que por debajo están Panamá, Brasil, Costa Rica, Argentina, Chile y, en último lugar, Uruguay.
Este organismo establece que, en la gestión pasada, la economía boliviana registró una contracción económica del 1,6 por ciento y el leve aumento que se proyecta para este año representa una recuperación débil.
“Las perspectivas para 2027 muestran un estancamiento persistente. Para el próximo año, se espera que el crecimiento de Bolivia alcance apenas un 0,8 por ciento. Estas cifras reflejan el desafío del país para alcanzar un dinamismo suficiente que le permita cerrar sus brechas de desarrollo”, señala.
Se calcula que aproximadamente uno de cada dos trabajadores de la región continúa su desempeño en condiciones de informalidad, con acceso limitado a mecanismos de protección social, capacitación, financiamiento y derechos laborales.
Si bien hay un “patrón predominante” en la región hacia una reducción gradual de la informalidad asociada a la recuperación económica y al empleo, esta perspectiva no se observa en Bolivia. Esto ocurre porque “la informalidad constituye un fenómeno estrechamente vinculado al desempeño económico, pero también a factores estructurales asociados a la productividad, la estructura productiva y las características de los sistemas de protección”.
En tal sentido, si bien la creación de empleo y el crecimiento económico son condiciones necesarias para avanzar en su reducción, la persistencia de niveles de informalidad cercanos al 50 por ciento indica que las mejoras observadas en los años precedentes aún no han sido suficientes para modificar de manera sustantiva uno de los principales desafíos para los mercados laborales de América Latina y el Caribe.
En general, la Cepal se refiere a una “reducción gradual de la informalidad observada desde 2021”, que, si bien es una señal positiva, también pone de manifiesto “los límites de una estrategia basada exclusivamente en la recuperación cíclica del empleo”.
Propone que, para consolidar avances más significativos, será necesario fortalecer la capacidad de crecimiento de las economías, elevar la productividad y promover procesos de transformación productiva que permitan ampliar de manera sostenida la generación de empleo formal.
“Ello resulta particularmente importante en una región donde la elevada incidencia de la informalidad continúa limitando el acceso a la protección social, reduciendo la productividad y restringiendo la efectividad”.
























