Pacientes evaden la segunda dosis contra Covid-19 en el área rural
Mientras en hospitales del eje metropolitano las personas madrugan y hacen filas para acceder a una dosis de la vacuna contra Covid-19, en el área rural el personal de salud se da modos para convencer a los pobladores con patología de base y mayores de 60 años para que se inmunicen.
La falta de información, versiones de que no existe el virus y dichos de que “la vacuna llegó para matar ancianitos” son algunas dificultades con las que tienen que lidiar a diario los médicos y enfermeras de los centros del cono sur y la zona andina.
Janeth Durán, jefa de enfermeras del establecimiento de salud de Vacas, contó que incluso los ancianos “escapan” para no hacerse inyectar la segunda dosis.
“Para aplicar la primera dosis hemos publicado comunicados y spots en la radio y en el único canal de televisión que tenemos, pese a eso la gente no acude. Algunos vienen a recoger su Carmelo y aprovechamos eso para atenderlos, pero se escapan por otro lado, tenemos que perseguirles. Hemos logrado captar a una parte en los controles”, remarcó.
Durán relató que incluso tuvieron que acudir a los dirigentes para que estos socialicen con sus bases las ventajas de inmunizarse.
Esfuerzos
“Tengo que ir constantemente a la radio Chiwalaki para rogar a las personas que les toca vacunarse que vengan. En algunos casos les llamó a sus celulares gastando mi crédito, pero por me responden diciendo que es número equivocado; es bien difícil que retornen por la segunda dosis”, subrayó.
Pese a estas dificultades, el director del centro, Rubén Magne, adelantó que se duplicarán los esfuerzos para que todos los pobladores accedan a los biológicos y mencionó que como en otros casos se acudirá a los incentivos.
El centro recibió 142 vacunas Sinopharm, de China, para inmunizar a 47 salubristas, por lo que empleó el saldo para comenzar con la vacunación a grupos de riesgo.
Sin embargo, hace tres semanas se quedó sin la primera dosis de los biológicos, por lo que aguarda una nueva dotación del Servicio Departamental de Salud (Sedes).
Más datos
Vacas está a más de dos horas de viaje en automóvil del centro de la ciudad. En una visita al punto de vacunación se constató que existe poca afluencia y a pesar de que los comunarios se resisten a usar el barbijo para ingresar al establecimiento sí cumplen con protocolos de bioseguridad.
“No todos los pacientes son así, hay una parte que sí viene voluntariamente, hasta de Cochabamba están viniendo a preguntar si aún tenemos vacunas”, dijo Durán.
En tanto, la jefa de enfermeras agregó que se identificó que un paciente no quería volver, porque se niega cumplir con la recomendación de no consumir bebidas alcohólicas, tras ser vacunado contra el coronavirus.
Zona andina
El panorama es similar en la zona andina, donde el personal debe salir a buscar a los grupos de riesgo.
La responsable de centro de salud de Tapacarí, Zulma Gómez, aseveró que es complicado ubicar a los pobladores porque viven en lugares alejados, por lo que primero se manda brigadas para que sensibilicen a la gente en quechua y aimara.
Otro problema que causa molestia es la falta de dosis. En el caso de valle alto, Punata y Cliza, si bien los trabajadores de salud lograron concientizar a gran parte de la población, con mensajes en su idioma originario, de acudir a vacunarse la cantidad de biológicos se agotó en cuestión de días.
El director del hospital Manuel Ascencio Villarroel de Punata, José Guzmán, informó que hace dos semanas se quedaron sin vacunas, luego de aplicar las 1.020 dosis de AstraZeneca, británica, que les dotó el Sedes, aunque solicitaron más de 3 mil.
En Cliza la inmunización se paralizó desde el 20 de abril por falta de stock.






















