Buscan sanar a las víctimas y a sus familias del impacto de la violencia
Al menos ocho de cada 10 víctimas de violencia sexual son agredidas por personas cercanas. Pero además este flagelo impacta a todo el entorno, de ahí que ahora se busque sanar a toda la familia.
En el Centro Una Brisa de Esperanza (CUBE) se aplica una terapia sistémica, porque este tipo de violencia afecta a todo el hogar y sus efectos son diferentes, dependiendo de la edad y el grado de parentesco con el agresor.
“Una violación sexual no afecta sólo a la víctima; afecta a la familia, afecta al entorno, hay muchas consecuencias que se pueden dar. Y, si no se da una atención con calidad, pues podemos perder a esa niña y a esa familia”, explicó la coordinadora de CUBE Verónica Roque.
Por ello se trabaja con toda la familia para que pueda ser la estructura que sostenga a la víctima y “entre todos se ayuden, porque las instituciones pueden ser pasajeras”.
“Nosotros que llevamos 18 años en este trabajo podemos decir con certeza que la mayoría de los casos ocurre en el entorno familiar, entonces el incesto es realmente alarmante”, remarcó.
“Justamente las personas que tendrían que proteger a los niños y adolescentes son las que más están vulnerando sus derechos”, observó.
En cifras, se calcula que el 85 por ciento de las agresiones son cometidas por familiares o conocidos, que pueden ser padres, padrastros, tíos, primos, hermanos o abuelos.
Causas
La violencia sexual tiene múltiples factores, dos de ellos son el adultocentrismo y androcentrismo.
El adultocentrismo “es pensar que los adultos tenemos el derecho sobre los niños y niñas, decidimos y hablamos por ellos”.
El androcentrismo “es que está centrado más en el varón y también cosifica a los niños y mujeres”.
Otro aspecto que se investiga son las relaciones en la primera infancia. “Hemos visto que, si no trabajamos los apegos seguros, significativos en la primera infancia, donde la familia hace un relacionamiento adecuado con el niño, se ocasiona que en etapas posteriores no haya este lazo tan fuerte”, explicó la también psicóloga Verónica Roque.
Terapia
El gran reto para lograr la sanación de las víctimas es no sólo trabajar con el enfoque de violencia sexual, sino cambiar el enfoque y ver a los niños “como sujetos de derechos”.
La coordinadora de CUBE explicó que muchas niñas o niños no pueden expresar lo que les está pasando.
Otro desafío es romper con los mitos sobre la violencia sexual. “Todavía se continúa culpabilizando a la víctima, especialmente, cuando son adolescentes. Los mitos están muy presentes todavía”, cuestionó.
Es necesario contar con personal especializado, con experiencia y permanente en las instancias de protección como las Defensorías de la Niñez y Adolescencia.
También es esencial tener personal institucionalizado. “Hay tanta rotación de personal que a veces no toman con la debida importancia los casos”, dijo.
Trabajamos con la parte terapéutica. Nos interesa los proyectos de vida saludables. Desde el inicio de CUBE, hemos tratado de abordar desde diferentes miradas, viendo la mejor forma de apoyar a la familia”
Verónica Roque
Coordinadora CUBE
Uno de los principales derechos humanos que tenemos es el acceso a la justicia, pero en condiciones realmente dignas para el niño, niña y adolescente. Eso significa una atención especializada, con calidad y calidez”
Ma. Leonor Oviedo Bellott
Abogada CUBE































