Cerro de San Pedro, el milagro que se convirtió en símbolo
Con el nombre en homenaje a Pedro de Cerdeña, también conocido como Pedro Cárdenas, el cerro de San Pedro es un símbolo del sector noreste de la ciudad. Está rodeado por lo que antes era un valle en el sector de la Muyurina. Cárdenas fue el encargado de formar el pueblo de Kanata en el año 1553, que se estableció en las 200 hectáreas desde la cumbre del cerro hasta lo que ahora es el Jardín Botánico.
Pese a que hoy el cerro luce seco e infértil, anteriormente era un valle con un gran diversidad de flora y fauna. Un ejemplo es el árbol milenario llamado Huayronco, que sobrevivió hasta 1989 luego de presenciar el nacimiento de Cochabamba.
Según el escritor Augusto Guzmán, en su libro "Cochabamba", el famoso botánico Martín Cárdenas llegó a clasificar una cantidad generosa de especies y cactus que ahora están en peligro de extinción. La Alcaldía Municipal expropió el área para el Jardín Botánico con el nombre de este estudioso, además del Parque Cuarto Centenario, entre 1965 y 1974.
De igual forma, los animales que abundaban en San Pedro hoy en día casi han desaparecido. Había zorros, perdices, cotorras, zarigüeyas, luciérnagas, búhos y hasta murciélagos. Varios de ellos todavía eran vistos por los vecinos hace algunas décadas.
Se llegaron a clasificar 14 especies de aves que habitan el cerro en distintos periodos del año. Perdices, garzas, gavilanes, palomas, loros, picaflores, golondrinas, horneros, tangaras, entre otras, tenían esa serranía como ecosistema. Actualmente, varias de estas especies se encuentran en peligro de extinción, así como algunos reptiles endémicos de la zona.
Otros botánicos también acudieron a este cerro para estudiar su flora y fauna, como es el caso de Tadeo Haenke, Alcides D’orbigny, José B. Pentland, Miguel Bang, José Steinbach, Theodor Herzog, Francisco de Viedma, Noel Kempff Mercado, Juan Cañigueral y Eugen von Boeck. Algunos afirmaron que se trataba, además, de la serranía más antigua del país.
San Pedro sufrió una intervención tras otra las últimas décadas. Al inicio de la década de los 90, por ejemplo, era utilizado como un depósito de agua que, en palabras del historiador Federico Blanco, “como la cañería que conduce y distribuye las aguas puede rivalizar con los mejores de su género”. Este trabajo fue dirigido por el ingeniero A. Manno.
Una de las más destacas fue en 1993, cuando la Alcaldía abrió vías de acceso al noreste del cerro. Esto no solo propició que el ecosistema rompiera su equilibrio, sino que incentivó los asentamientos humanos (tanto legales como ilegales) en toda la serranía hasta la zona de El Abra.
De esa manera, un patrimonio municipal fue convertido en propiedad privada. El crecimiento urbano desproporcionado terminó afectando los paisajes propios de la "Ciudad Jardín".
Actualmente, los vecinos son los encargados de cuidar esta área, protegiendo los árboles que consiguieron sobrevivir y buscando reforestar el cerro aparentemente seco, algo que pueden hacer únicamente dentro la seguridad de sus propias viviendas.
Una de las causas a esta considerada crisis ecológica se debe a la afluencia de turistas que se ha incrementado los últimos años debido al principal cambio que marcó la historia en esta región: el Cristo de la Concordia.
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CRISTO DE LA CONCORDIA
El Cristo de la Concordia fue el monumento que hizo del sitio un lugar simbólico de la ciudad, puesto que es el segundo Cristo más grande del mundo luego del deŚWiebodzin en Polonia.
Construida por los hermanos César y Wálter Terrazas, esta enorme estatua mide 34,20 metros de alto sobre un pedestal de 6,24. Entre ambas manos hay un espacio de 32.87 metros. Es una obra construida con cemento y acero. Tiene un peso de 2.200 toneladas. Se ubica en la cima del Cerro de San Pedro a una altitud de 2.840 metros sobre el nivel del mar.
El Cristo de la Concordia se hizo para conmemorar la llegada del Papa Juan Pablo II a la ciudad, en 1988. Representa la protección de Dios hacia la región, así como la hospitalidad de sus habitantes. Su vista está ubicada hacia el oeste de Cochabamba.
César Terrazas explicó que fue prácticamente “un milagro”, puesto que no había presupuesto para llevarlo a cabo. El financiamiento se obtuvo mediante donaciones de empresas privadas y del pueblo cochabambino.
Comenzó a construirse el 12 de julio de 1987 y se finalizó el 20 de noviembre de 1994. La Asociación Cristo de la Concordia fue quien realizó esta labor. Alrededor de 33 personas, entre ellos arquitectos, ingenieros, albañiles y obreros, construyeron uno de los principales monumentos de Cochabamba.
Dentro del monumento, la gente puede acceder hasta la parte de los brazos a través de una serie de escaleras dispuestas en su interior. Nada menos que 1.399 gradas en total. En el recorrido, una serie de agujeros hacen de ventanas, convirtiendo así esta imagen en un observatorio de Cochabamba.
Actualmente, se encuentra en buen estado, a excepción del pintado. La Alcaldía presentó un proyecto para mejorar esta gran estructura, indicó Terrazas, quien visita el Cristo al menos una vez cada 15 días.
Para llegar hasta este monumento se puede utilizar el teleférico, ubicado al final de la avenida Heroínas, así como las gradas y un camino empedrado. La zona se ha vuelto un tanto peligrosa, por lo que recomiendan encarecidamente no utilizar las gradas solo, ni de noche.
Junto al teleférico conforman uno de los patrimonios más importantes de Cochabamba, siendo por excelencia uno de los principales puntos turísticos del país.
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MARTÍN CÁRDENAS
(1866-1973) Fue un botánico, naturalista y agrónomo cochabambino considerado como uno de los más importantes en Bolivia. Llegó a reunir cerca de 6.500 especímenes de la flora nacional luego de realizar una expedición en todo el país.























