¿Quién es responsable de la crisis migratoria en Ceuta, enclave español?
El Gobierno de Marruecos guardó silencio durante mucho tiempo. No fue sino hasta el domingo 2 de agosto que Rachid El Khalfi, portavoz del Ministerio del Interior, se pronunció sobre la llegada masiva de decenas de miles de migrantes al enclave español de Ceuta, que ya había concluido en su mayor parte.
Según él, las causas fueron el “uso malintencionado” de las redes sociales, la información engañosa y las interpretaciones erróneas de una sentencia del Tribunal Supremo español. Al mismo tiempo, Rabat aseguró su plena colaboración con España y declaró que los acontecimientos no habían sido deseados por el reino.
En España, por el contrario, pronto surgieron dudas sobre el papel de Marruecos. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, habló de un “ataque a nuestra soberanía territorial”. Los videos mostraban a las fuerzas de seguridad marroquíes que, como mínimo, no impedían la afluencia masiva de personas. Al mismo tiempo, surgieron numerosas hipótesis para explicar los hechos, desde el reciente acercamiento de España a Argelia hasta especulaciones sobre una posible influencia de EE UU. Sin embargo, hasta la fecha no existen pruebas concluyentes que respalden esta última hipótesis.
Advertencia frente a las explicaciones simplistas
Por ello, los dos expertos con los que ha hablado la DW instan a la cautela. Coinciden en que las explicaciones simplistas se quedan cortas. Sin embargo, existen diferencias a la hora de evaluar la responsabilidad de Marruecos.
“Creo que hoy nos encontramos ante una situación claramente diferente a la de 2021”, afirma Isabelle Werenfels, experta en el Magreb de la Fundación Ciencia y Política (SWP), en entrevista con DW. En aquel entonces, Marruecos tenía un claro interés en materia de política exterior, en el marco del conflicto del Sahara Occidental, por ejercer presión sobre España. Hoy en día, en caso de un movimiento migratorio orquestado deliberadamente, Rabat tendría “muchísimo que perder, sobre todo credibilidad internacional e inversiones”.
El investigador en materia de migración Jochen Oltmer, de la Universidad de Osnabrück, también advierte: “Hay que tener en cuenta que aquí confluyen muchos intereses diferentes”, afirma. La situación particular de Ceuta como enclave europeo en territorio africano, los movimientos migratorios que se prolongan desde hace décadas, las redes sociales y la esperanza de muchas personas de una vida mejor constituyen el trasfondo de los acontecimientos.
Mientras que Werenfels se refiere sobre todo al costo político para Rabat, Oltmer formula la responsabilidad de las autoridades marroquíes en términos mucho más contundentes. “Un cruce fronterizo de este tipo nunca habría podido tener lugar si la parte marroquí no hubiera, como mínimo, mirado para otro lado de forma activa”, afirma. Sin esta actitud, habría sido difícil imaginar una irrupción fronteriza de esta magnitud.
Werenfels no contradice esta valoración. Ella también considera posible que Marruecos quisiera enviar una señal política. Por ejemplo, en el contexto del reciente acercamiento de España a Argelia y de la decisión de conceder la nacionalidad española a todos los residentes del Sahara Occidental nacidos antes de septiembre de 1977. “Pero existe una diferencia considerable entre una señal política y un movimiento migratorio orquestado a esta escala”, subraya. Le parece “poco plausible” que Rabat hubiera planeado esto último, aunque no lo descarta. No obstante, subraya que, en general, la información sigue siendo extremadamente confusa.
La cuestión
de la responsabilidad
En cambio, según Oltmer, hay indicios que apuntan a que Marruecos perseguía sus propios intereses políticos. El país se considera desde hace años un socio indispensable de Europa en materia de política migratoria, y deja en claro una y otra vez hasta qué punto la Unión Europea depende de su colaboración. Al mismo tiempo, el conflicto del Sahara Occidental y la rivalidad con Argelia desempeñan un papel importante. Por ello, afirma que “en última instancia, no puede imaginar que los últimos acontecimientos hubieran sido posibles sin un interés específico por parte de Marruecos”.
Precisamente en este punto, Werenfels aboga por un análisis matizado. Supone que bien podría ser que Marruecos hubiera querido enviar un mensaje. Sin embargo, esto podría haberse descontrolado. Resulta difícil imaginar que Marruecos quiera permitirse un distanciamiento duradero.



























