Redoblan esfuerzos para sacar a niña atrapada en escuela en México tras sismo
MÉXICO |
Los rescatistas que buscan sobrevivientes en las ruinas de una escuela que se derrumbó en el sur de Ciudad de México a causa del sismo del martes establecieron contacto con una niña, identificada como Frida, a quien están "muy cerca" de rescatar, informó hoy una fuente de la Secretaría de Marina (Semar).
"Sabemos de una niña que nos consta que está viva, y ella nos hace ver que tiene (cerca) a otros niños con vida. Pero a nosotros no nos consta la cantidad. Queremos manejar la información con mucha cautela", dijo el almirante José Luis Vergara, oficial mayor de la Secretaría, en declaraciones a Milenio Televisión.
Vergara, quien supervisa las labores de rescate en las ruinas del Colegio Enrique Rébsamen, expuso que los rescatistas, bajo el mando de la Semar, tuvieron que cambiar la estrategia para acercarse a la niña, quien se ha convertido en símbolo de los esfuerzos por hallar sobrevivientes y ha sido identificada por las autoridades como Frida.
"Tuvimos que cambiar la estrategia para hacer unos cortes, toda vez que el tiempo se nos viene encima, y esperemos que en poco tiempo podamos estar rescatando a la niña y a quienes estén con ella", apuntó el militar. "Ya estamos muy cerca de llegar al rescate", enfatizó.
Detalló que los trabajadores ahora están tratando de llegar a la menor desde arriba después de romper una losa, si bien se mantiene otro acceso desde donde también procuran alcanzarla. "Todo indica que el corte que hicimos en la losa es lo que nos va a dar acceso de forma inmediata", abundó.
Precisó que los rescatistas están unos tres metros y medio por encima de Frida, quien se encuentra bajo una mesa de granito "y todo indica que eso le salvó la vida".
El oficial indicó que no se ha tenido contacto visual con la niña, sino solo infrarrojo y acústico "con la voz de ella".
Destacó que los trabajos para rescatar a la menor, de quien dijo que se le calcula una edad de 12 años, así como a los demás sobrevivientes no se van a detener ya que las víctimas pasan en este momento su segunda noche bajo los escombros y el tiempo apremia para poder sacarlas con vida.
El sismo de magnitud 7,1 registrado a las 13.14 hora local (18.14 GMT) del martes ha dejado hasta ahora 230 víctimas mortales en la capital mexicana y varios estados del país, y causó en el derrumbe de decenas de numerosos edificios, entre ellos este colegio de enseñanza preescolar, primaria y secundaria.
De acuerdo con el más reciente reporte de la Secretaría de Educación Pública, el derrumbe de la escuela causó la muerte de 25 personas, 21 niños y 4 adultos, aunque otras fuentes han elevado hasta 37 el número de víctimas mortales, 32 de ellas alumnos.
De acuerdo con reportes de medios locales, ya se ha conseguido rescatar con vida a 14 personas, y se desconoce cuántas más pudieran estar bajo los escombros.
Operación quirúrgica
La remoción de escombros era quirúrgica. Se medían cuidadosamente los polines metálicos que eran colocados para sostener la construcción, que de dos pisos quedó reducida a uno, constató un periodista de la AFP.
A cada momento los rescatistas alzaban los puños, señal para pedir silencio que se ha generalizado en los derrumbes en Ciudad de México. Se afinaba el oido para escuchar algún signo de vida o comunicarse con rescatistas que se sumergían en los escombros.
El silencio se prolongaba hasta por media hora. Los socorristas permanecían atentos, inmóviles, expectantes, algunos susurrando entre ellos.
"Estamos trabajando junto con cámaras térmicas y unidades caninas. Por momentos guardamos silencio absoluto para escuchar a los sobrevivientes. Ellos suelen gritar o golpear paredes", dijo a la AFP Pamela Díaz, una panadera de 34 años que desde el martes trabaja en el rescate.
Entre los socorristas destacaba un hombre menudo, un civil al que la prensa mexicana ha bautizado como "Jorge Houston" por su nombre y la franela azul en la que está estampada el nombre de esa ciudad estadounidense.
Por su tamaño es el que más se ha aventurado en los escombros. Siempre se persigna antes de lanzarse a la llamada "línea de vida" que han abierto en el amasijo de fierros y concreto. Ha conseguido hacerle llegar agua y oxígeno a la niña.
Profundo dolor
En el sitio que se ha convertido en el epicentro de la tragedia ha estado Adriana Fargo, madre de una niña de siete años y que teme esté entre los escombros.
"No hay poder humano que pueda imaginar el dolor que estoy pasando", dijo a la AFP Fargo en un albergue improvisado a la intemperie.
No alcanza a pronunciar el nombre de su hija cuando se le preguntó por quién espera y solo logra apretar los labios para contener el llanto.
Mientras, su esposo trabajaba hombro a hombro con los soldados, bomberos y socorristas que removían cuidadosamente los escombros en busca de señales de vida de los pequeños.
Una maestra de la escuela privada, que no se ha despegado del sitio, también acaparaba la atención: dibujaba un croquis del lugar y las características del ambiente donde permanece atrapada la menor.
Mientras esperan un milagro, los vecinos se acercan para conseguir más información del operativo de rescate por parte de las autoridades.
"Vi cuando avisaron a uno de los padres... fue devastador", dijo entre sollozos a la AFP Flor González, una dentista de 42 años que asiste como voluntaria.
Hasta ahora, 11 niños y al menos una maestra han sido sacados con vida de los escombros.
La tarde del martes, el centro de México fue sacudido por un terremoto de 7,1 grados, justo el día que se cumplió el 32° aniversario del devastador terremoto de 1985. Hasta el momento, el sismo deja 233 fallecidos.























