El asesinato del presidente Moise desestabiliza a una frágil Haití
El presidente de Haití, Jovenel Moise, fue asesinado ayer en la incursión de un comando en su residencia privada en Puerto Príncipe, un magnicidio que desestabilizó la ya frágil situación política de ese país.
El primer ministro interino, Claude Joseph, asumió el poder tras la muerte de Moise, declaró el estado de sitio durante 15 días y garantizó que la situación del país está “bajo control”, para lo que ordenó desplegar la Policía y las Fuerzas Armadas en lugares estratégicos de la capital.
El asesinato se produjo a poco más de dos meses de la fecha prevista de las elecciones presidenciales y legislativas, el 26 de septiembre, en momentos en los que el Parlamento lleva año y medio clausurado y la cúpula del Poder Judicial tampoco está plenamente operativa.
La segunda vuelta queda prevista para el 21 de noviembre y los comicios locales se aplazan hasta enero de 2022, sin que ninguna razón se haya hecho pública.
Asalto de película
El asalto se produjo de madrugada, en Pelerin, un exclusivo sector de mansiones situado en un cerro en la parte más elevada de Puerto Príncipe y que siempre suele estar fuertemente custodiado por la seguridad de la Presidencia.
Un grupo indeterminado de hombres armados con fusiles, que hablaban en inglés y español, según la versión de las autoridades, accedió a la residencia oficial, asesinó a Moise a tiros e hirió gravemente a su mujer, Martine, quien fue trasladada en un avión ambulancia a Miami, Estados Unidos.
Los numerosos casquillos esparcidos en el asfalto frente a la residencia y los impactos de bala en las paredes y en los vehículos aparcados en el lugar son muestras visibles de la violencia del asalto, del que apenas se conocen datos.
El magnicidio en Haití, otro más en América
El asesinado presidente de Haití, Jovenel Moise, se une desde ayer a la trágica lista de magnicidios cometidos en América, entre los que destacan el del presidente de EEUU, John F. Kennedy y el del dictador dominicano Rafael Leónidas Trujillo.
El 21 julio de 1946, el presidente de Bolivia Gualberto Villarroel murió apuñalado a manos de una turba de gente.
El 13 noviembre de 1950, Carlos Delgado Chalbaud, presidente de la Junta Militar de Venezuela, fue secuestrado y posteriormente asesinado.
El 21 septiembre de 1956 murió asesinado en Nicaragua el dictador Anastasio Somoza García, a manos de Rigoberto López Pérez.
El dictador de la República Dominicana Rafael Leónidas Trujillo fue ametrallado el 30 mayo de 1961 en una emboscada.
El 22 de noviembre de 1963, se produjo uno de los magnicidios más mediáticos de todos los tiempos, el del presidente de Estados Unidos John F. Kennedy, quien murió tiroteado en Dallas mientras iba en el coche con su esposa Jacqueline.
El 11 de septiembre de 1973, el entonces presidente de Chile, Salvador Allende, murió durante el golpe de Estado.



























