Sigamos a la telenovela
Hoy he amanecido más “birlocho” que nunca, suponiendo que dicho vocablo admita género masculino para designar con él a un cholito cursilón algo romántico que gusta vivir las ficciones de las novelitas que lee, o las telenovelas que sigue con devoción.
Con esos antecedentes, hoy recibí a mi discípula periodística con un ramillete de flores y le dije con voz tierna y romántica: “Bienvenida a nuestro nido periodístico mi tierna Margarita nacida en Quillacollo”, respondiendo la cholita valluna: “Buenos días, noble y maduro periodista, cuánto celebro que revivamos en privado los capítulos más románticos de nuestra política actual y sobre todo algún capítulo que vivió nuestro héroe máximo quien protagonizó un romance en medio de todos los avatares de la revolución cultural que él lidera hace algo más de 10 años. (Cortina musical, gemidos de violines y una voz suave que dice: “Yo la amé con locura… pero el destino nos separa. Debo elegir entre mi pueblo y ella…” A continuación se escucha la cueca “Viva mi patria Bolivia una gran nación, por ella doy mi vida, también mi corazón…”).
La telenovela hizo vibrar a mi corazón birlocho y también los sentimientos patrióticos de mi acompañante cholita quien me pidió que viviéramos juntos un nuevo capítulo de la telenovela histórica y así lo hicimos para poder contarla a nuestros lectores del periódico.
Continuó esta telenovela histórica imaginaria y “hualaycha” con otro capítulo, con el rapto de la heroína por parte de una patrulla expedicionaria del Ejército de China comunista, aprovechándose de un viaje del Jefe del Estado a Timbuctú (África Central) procede al secuestro de la bella Gabriela a quien trasladan a la capital china donde es recibida con honores, obsequios, condecoraciones y dólares, además de una designación de gerente general en La Paz donde una tarde de Carnavales es reconocida por el jefe del Estado, quien comunica a toda la nación que la vio después de mucho tiempo porque le pareció “cara conocida”.
Según la versión de este nuevo capítulo, Evo conversa con un famoso yatiri llamado Kalimán, éste aconseja al atribulado héroe la designación de la hermosa Gabriela como vicepresidenta del Estado en reemplazo del titular Álvaro García Linera quien, según el brujo andino, es feo y no posee títulos universitarios.
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