Cusi, entre el ‘Estado’ y el ‘Ayllu’
‘Algunos son mejores profesionales, pero si no hablan inglés (es) en vano. Doble esfuerzo: no solamente se trata de ser mejor profesional, es importante también el inglés’ (Evo Morales Ayma)
En la Revista No. 5 del Centro de Investigaciones de Ciencia Política de la UMSS, destaca el articulo ‘Leer en coca y leer en libro. Causalidad y Sincronicidad’ de Javier Medina, trabajo académico que parte de la premisa de que el Estado Plurinacional expresa o representa un ‘mal diseño constitucional’ ya que en resumidas cuentas, pretende concentrar bajo el molde monista de la ‘forma Estado’ a dos civilizaciones antagónicas, como son la sociedad occidental y la sociedad amerindia, desconociendo que cada uno de estos paradigmas organizacionales, se mueven por lógicas, tiempos y dinámicas distintas, es decir, el Estado Plurinacional, pretende conciliar o conjugar la forma ‘Estado’ propia de la lógica occidental y la forma ‘ayllu’ propia de las sociedades amerindias.
En efecto, el revelador artículo del profesor Medina destaca el hecho de que este intento errado de conjugar dos visiones históricas contrapuestas, en lo hechos, solo generará una serie de impases, desconociendo que en realidad, la fórmula del ‘Estado Plurinacional’, sólo minimiza a los indígenas como civilización, siendo previsible –anticipa el autor– la imposición del molde monista occidental, que se saldrá con las suyas y ‘la indianidad terminara siendo ridiculizada y raleada’, tal como parece suceder en la realidad de los hechos, ya que si bien en el papel se hacen grandes declaraciones a favor de los derechos indígenas y la descolonización, empero, la realidad dista mucho de ello: el Estado, administrado por el MAS de Evo Morales, se ha convertido en el primer transgresor de los indígenas en el país, no sólo con el connotado caso Chaparina (el cual ha quedado en la impunidad, tal como exactamente pasaba en los Gobiernos neoliberales), sino en los casos de la Asamblea Guaraní Itika Guasu (Sentencia Constitucional No. 2003/2010 de 25 de Octubre), el caso del Tipnis (Sentencia Constitucional No. 0300/2012 de 18 de junio) donde el Estado fue responsabilizado por la vulneración de derechos indígenas o, el caso del exmagistrado Gualberto Cusi, quien a pesar de haber sido electo por el mismo Gobierno como uno de los magistrados ‘símbolo’ de adscripción indígena, ahora acaba siendo linchado jurisdiccionalmente, en una clara muestra de la ‘contradicción en el diseño’, expuesta por Medina.
En efecto, el caso del magistrado Cusi resulta realmente llamativo, ya que al mismo se lo procesa por supuestos hechos delictivos cometidos en el ejercicio de la magistratura constitucional, en particular sobre el caso de la Ley del Notariado Plurinacional, desconociendo que el caso de Cusi representa un ejemplo muy particular, no tanto por su condición indígena, sino también por la forma en la que ha sido llevado su proceso, habiendo sido víctima de la mella a su privacidad, dignidad e integridad, al revelar una información sensible respecto a su salud, convirtiéndose en una suerte de símbolo de lo que realmente sucede en el Estado Plurinacional, el cual repite las viejas taras de discriminación, exclusión y favoritismo político, ya que el Gobierno se ha reducido al ejercicio del poder de unas cuantas personas (contados con los dedos), de quienes incluso está prohibido dudar de su honestidad.
En su caso, siguiendo al autor de referencia, podríamos fácilmente decir que entre la contradicción entre el ‘Estado’ occidental y el ‘Ayllu’ amerindio, Cusi resulta siendo víctima de esas formas tiránicas de dominación a secas, donde se impone la razón de Estado a los ciudadanos a como dé lugar, siendo que incluso la descolonización actualmente no encuentra un derrotero certero, siendo más bien los incentivos al idioma inglés, las fiestas de halloween y las prácticas deportivas discriminatorias como del Dakar, las que acaban imponiendo sus patrones estéticos, morales y culturales a una sociedad que día que pasa, ve con mucha decepción cómo esa apuesta por nuevo Estado, acaba haciendo aguas, sin rumbo alguno.
El autor es catedrático de Derecho y Ciencia Política / UMSS.
Columnas de HENRY A. PINTO DÁVALOS

















