La caja de Pandora y la democracia
Durante los últimos días, el tema central del debate político ha girado alrededor del recurso legal presentado por asambleístas nacionales del MAS al Tribunal Constitucional Plurinacional demandando la inaplicabilidad de la Constitución para habilitar la postulación del actual presidente como candidato para las elecciones de 2019. Para rebatir esta demanda se han vertido innumerables argumentos jurídicos incontrastables señalando que en primer lugar, esta entidad no tiene competencias para modificar la Constitución, pues las mismas se encuentran claramente establecidas en el propio texto; en segundo lugar demostrando el claro forzamiento de un instrumento internacional como el Convenio de Costa Rica para apelar los derechos ciudadanos del Presidente, que en este caso aparece como un simple ciudadano de elegir y ser elegido, y finalmente, advirtiendo sobre los riesgos que significaría la arbitraria modificación a estos artículos de la Constitución mediante estos procedimientos que ponen en una situación muy grave no sólo la idoneidad de las autoridades del órgano judicial, sino también la propia democracia.
En realidad, el trasfondo de esta discusión no es jurídica, sino esencialmente política y de sentido común. El motivo de fondo para buscar la cuarta postulación del actual presidente Evo Morales, es enunciado por sus mismos seguidores: el proceso de cambio iniciado en 2006 no puede sustentarse sin la continuidad del actual presidente, es decir, está supeditada a la presencia del líder del MAS que se ha convertido para ellos en la única garantía –o por lo menos, la mejor garantía– de éxito electoral, pero también hacia adentro del MAS como el único sujeto capaz de mantener la articulación y cohesión del partido gobernante; sabemos que el MAS por sus características organizativas contiene una serie de tendencias sociales y personales, así como pulsiones internas de poder que sólo pueden ser contenidas por la presencia del liderazgo de Morales.
El partido de gobierno tiene todo el derecho de buscar mantenerse en el poder, sin embargo para ello debe atenerse a las reglas de juego establecidas y sostenidas en el tiempo por el propio Movimiento Al Socialismo en distintos escenarios.
No obstante, hace falta tener algo de memoria. Recordemos que el MAS fue uno de los principales protagonistas en el debate del contenido de la nueva Constitución durante la Asamblea Constituyente, asimismo fueron los propulsores y desplegaron una masiva campaña para su aprobación en el referéndum de enero de 2009, y en muchas ocasiones se declararon intransigentes defensores de la Constitución vigente. Más adelante, ateniéndose a los mandatos establecidos en la Constitución impulsaron un referéndum (en febrero de 2016) para consultarle al pueblo –como corresponde– sobre la posible modificación de un artículo de la Constitución para habilitar la repostulación de Morales. Las propias reglas electorales establecían que dichos resultados deben ser acatados y hacerse cumplir por los organismos competentes hoy totalmente vigentes.
Entonces, ¿cómo es posible que hoy, los mismos militantes y autoridades del MAS pretendan borrar con el codo la historia constitucional que defendieron intransigentemente? De aprobarse este recurso no sólo se convertiría en un antecedente vergonzoso para las actuales autoridades del órgano judicial, sino que abriría una peligrosa caja de Pandora que, como advierte la mitología griega, desataría los demonios en contra de la democracia con consecuencias previsiblemente catastróficas.
La autora es socióloga.
Columnas de MARIA TERESA ZEGADA


















