Sin mujeres en la cúpula de la Fiscalía
No hay ni una mujer en la lista final de 26 seleccionados para el cargo de fiscal general del Estado.
Sólo una había quedado habilitada para la fase de entrevistas entre 36 aspirantes y el puntaje no le alcanzó.
La ausencia femenina en la carrera para dirigir el Ministerio Público muestra una brecha de género grande en el sector de la abogacía, pero, sobre todo, es una señal de que existe una estructura vertical machista en la Fiscalía. En lo alto están los varones, mandando, y en la base las mujeres, recibiendo las órdenes.
La última afirmación se puede respaldar con el ejemplo de un solo caso: el del bebé Alexander que en las últimas semanas ha provocado uno de los mayores escándalos de la justicia boliviana.
De los seis fiscales que investigaron el caso, cuatro son mujeres. Dos de ellas fueron destituidas en el inicio del proceso, presuntamente porque no habían “hecho bien” su trabajo, una renunció y la tercera permaneció en la misma labor hasta dictar la sentencia, junto con dos varones.
Tres de las cuatro fiscales sufrieron presión de instancias superiores, según declaraciones posteriores de al menos una de ellas en el juicio.
Hoy se sabe que desde el inicio de ese caso hubo instrucciones “de arriba” para que se inculpara como sea al médico Jhiery Fernández de la presunta violación del bebé Alexander, quien falleció en noviembre de 2014 en La Paz.
Las fiscales del caso Alexander recibieron órdenes, pero tres de ellas resistieron y terminaron fuera.
Uno de los varones, el polémico Edwin Blanco, continuó el caso pese a las irregularidades hasta conseguir la mayor pena para Fernández y hoy es fiscal departamental de La Paz. ¿Es necesario decir algo más?
Jefa de Redacción de Los Tiempos
Columnas de María Julia Osorio M.


















