Un nuevo fenómeno y otro reto
En el espectáculo político boliviano se ha presentado un fenómeno que bien podría ser materia de tratado de los estudiosos de la política más competentes como Norberto Bobbio y Hannah Adendt. Este fenómeno es la irrupción de las plataformas y colectivos ciudadanos en la arena de la política activa. Y a la par que el fenómeno, se está presentando de igual forma un reto. Este reto es el éxito o la efectividad que la acción de esas plataformas y colectivos pueda tener en su incursión en la política formal de un país.
En Bolivia nuevos actores han aparecido en escena y han sido bautizados como plataformas. No sería prudente decir si seguirán teniendo vida o si desaparecerán con el paso de los años, pero lo que es una realidad es que esos colectivos ahora forman parte de un pilar esencial de los candidatos y sus respectivos equipos políticos.
Es probable que si el voto del 21F hubiese sido respetado, las plataformas ciudadanas hubieran mermado acciones, fuerzas o reclutamiento de elementos humanos. Y entonces el clásico partidismo y las redes de corporaciones hubieran seguido siendo los principales actores de la contienda electoral. La realidad es que las plataformas ciudadanas se han convertido en una especie de centinelas; es más, se han vuelto cuerpos pensantes y propositivos de un modelo nuevo de país.
Como líder de una plataforma alineada a una propuesta de país, puedo apuntar algunos desafíos que tenemos como colectivos: la articulación de cuadros, en el marco de una estructura que no es partidista, pero que ha dejado de ser ya meramente ciudadana; el establecimiento de una organización plural y horizontal pero que al mismo tiempo tenga orden y disciplina; la articulación efectiva con los entes eminentemente electorales y políticos y, finalmente, el engranaje de la cualidad ciudadana con la particularidad y acción del político. Es lo que tenemos que lograr.
Licenciado en ciencias políticas
Columnas de IGNACIO VERA DE RADA

















