Reglas a pedido
De un tiempo a esta parte, da la sensación de que las leyes en Bolivia funcionan de una manera muy flexible. La violencia contra la mujer no ha parado por una legislación, ¿es ahora necesario decir que es un delito de lesa humanidad y eso cambiará todo, los machos patriarcales se morirán de susto al saber que su crimen es ahora de lesa humanidad? ¿Los adolescentes violadores estarán muertos de susto pues este crimen será ahora mirado como un crimen, claro, siempre y cuando no lo haya cometido un policía o alguien que tenga amigos o contactos y pague a algún encargado de la justicia?
El medio ambiente y la defensa de la madre tierra también cambia a gusto. Extraer oro es bueno y contaminar los ríos es también bonito, pues da trabajo y genera riqueza para que avancemos.
La mismísima CPE está en entredicho con los derechos humanos. Y como los derechos humanos son fundamentales para San José, pues así nos sonreímos ante la Carta Magna que fue aprobada por una mayoría nacional en votación, pero, claro, no sabían los que votaban que la ley, de alguna parte, obligaría a aceptar cambios. La CPE se equivocó, es más, se equivocaron los que votaron en el referendo; les preguntaron si aceptaban el cambio de un artículo y ellos dijeron no, pues les demostraremos que San José nos aprobó, y Almagro y Zapatero también. Y los españoles, que hasta ayer eran los colonizadores y que cambiaríamos día, hora y mes y prohibiríamos los nombres colonialistas. Ahora podemos llamar, Alfonso, Almagro y Zapatero, aunque la versión femenina de Zapatero ya la teníamos.
El autor es filósofo y sociólogo
Columnas de CARLOS F. TORANZOS



















