Ahora habrá control eficiente de nuestro espacio aéreo
Hace unos días se inauguró el sistema de radares en el país. Este importantísimo servicio de control del espacio aéreo tiene su centro de control en la acogedora ciudad de Cochabamba e instalaciones en las demás ciudades. Con este sistema ya no habrá deficiencia en el control del espacio aéreo, eliminando al país del estigma de ser altamente peligroso para la navegación aérea y refugio de aeronaves con sustancias ilícitas.
La instalación de radares franceses de última generación, y de efectividad probada en Europa en sus principales aeropuertos de gran congestión, establece también la eliminación de problemas desde el punto de vista jurídico, al referirnos a las denominadas Reglas del Aire, que se mencionan en el Convenio sobre Aviación Civil Internacional, que Bolivia no estaba cumpliendo como Estado contratante, por no adoptar todas las medidas que aseguren a todas las aeronaves que vuelen sobre su territorio o maniobren en sus cielos.
Empero, siempre en la búsqueda de la verdad, en la decisión por adquirir los precitados radares no se tomó en cuenta otros sistemas que podrían ser más eficientes, sugeridos por instituciones que dominan este ámbito. Lo cual no sustenta una crítica a este progreso y esfuerzo de inversión que realiza el Estado, simplemente son detalles esclarecedores.
En esta perspectiva, sería un grave error que este nuevo sistema de control del espacio aéreo boliviano esté tutelado, con prelación y mando, por la Fuerza Aérea. Debe existir, como en todos los países, una separación de responsabilidades entre las instituciones civiles que controlan el espacio aéreo, y han sido formadas para ello, y la Fuerza Aérea. Lo que no descarta que haya cooperación entre ambas, pero las directrices de control aéreo de la aviación civil deberán ser tuición exclusiva de los actuales profesionales, y la seguridad del Estado, de la Fuerza Aérea.
Con la instalación de radares franceses y la instrucción en su manejo correcto por técnicos especialistas bolivianos, quedará en el olvido seguir actuando como en los orígenes de la aeronavegación, utilizando cierta libertad fundamentada en la escasez de tráfico de aeronaves y en el sistema primitivo y elemental de “ver y ser visto”, y, por motivos de una intensidad de tráfico, velocidad de las aeronaves, alguna que otra congestión de tráfico, debe obligarse al establecimiento de normas obligatorias de circulación aérea.
Los servicios de tránsito aéreo están creados para prevenir y evitar colisiones entre aeronaves en el área de maniobras, acelerar y mantener ordenadamente el movimiento del tráfico aéreo, dar consejo e información útil para la marcha segura y eficaz del vuelo, entre otros.
Dentro de estas actividades, los servicios de control de tránsito aéreo deben estar constituidos en tres grandes grupos : el servicio de Control de tránsito aéreo propiamente dicho, el servicio de información de vuelo y el servicio de alerta ; estos servicios imprescindibles para un vuelo seguro deben estar respaldados, en cualquier país, con una infraestructura de alta tecnología, como la que ahora se instala, que es exigente precisamente por la naturaleza del transporte aéreo y por el desarrollo incesante de la aeronáutica.
Lo expresado contempla la prevención a de cualquier suceso trágico entre aeronaves comerciales y, en ese orden, se apresuró la instalación de los radares franceses en todo el país. Similarmente se entiende que se dotará a AASANA de todos los equipos necesarios para realizar su delicada actividad (pues se trata de vidas humanas), en las mejores condiciones tecnológicas y de modernidad.
El lector no es ajeno a la alta capacitación e idoneidad que disponen nuestros controladores y técnicos bolivianos, pero no les exijan milagros debido a la obsolescencia de los equipos que disponen.
Desde la privatización de los aeropuertos, que fue nefasta para el progreso de la infraestructura aeroportuaria de Bolivia, no se registró una equiparación del país con las exigencias tecnológicas de los países vecinos, adelantados significativamente en este tema de radio ayudas a la aeronavegación civil, ahora sí con esta inversión en radares de tecnología óptima se registra un adelanto.
La instalación, acorde a la topografía de Bolivia, de los modernos y eficientes radares franceses es una significativa demostración de la preocupación de esta gestión de gobierno por la seguridad del transporte aéreo y el control efectivo del narcotráfico.
El transporte aéreo es el fenómeno más destacado del siglo XX y lo seguirá siendo este siglo por las multimillonarias inversiones en nuevos prototipos y nuevos sistemas de control aéreo y prevención del insuperable comportamiento de la naturaleza.
El autor es abogado corporativo
Columnas de RAÚL PINO-ICHAZO TERRAZAS

















