Malas noticias para los cafés
No se puede negar el peso específico técnico y académico que ostenta el MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts), en el mundo. Esta universidad ha publicado después de intensas investigaciones y comprobaciones en esta pandemia cuáles negocios deberían abrir al último de este aflojamiento del encierro.
En primer lugar, cita a las confiterías debido a la alta diversidad de personas que no tienden a gastar mucho, permanecen más tiempo por las tertulias, son significativamente más peligrosas y no benefician a la sociedad.
Personalmente es una mala noticia debido al servicio que brindan estos negocios que facilitan el encuentro, cerrar negocios, leer el periódico tranquilamente, comentarlo y hasta iniciar romances; sin olvidar la degustación del cotizado café boliviano, su exquisita repostería y cocina rápida.
En segundo lugar, el MIT nombra a las librerías, que las considera estrechas y frecuentemente abarrotadas por personas que pasan mucho tiempo hojeando varios libros a la vez, surgiendo el peligro debido a que el virus permanece considerable tiempo en la superficie. Al respecto, trasladando la recomendación a nuestro país, este columnista desearía que las librerías de nuestra Bolivia estén abarrotadas constantemente; lamentablemente no es así, entonces para el país esta recomendación no sería falible solo por la asistencia, lo que no representa una observación a la prescripción del prestigioso Instituto Tecnológico.
En tercer lugar, sitúan a las tiendas de artículos deportivos donde se comparte el hacinamiento y los bajos estándares de ventilación son altamente riesgosos. No conozco muchos negocios de este rubro por lo que me abstengo a opinar, mejor que lo hagan lectoras y lectores.
En cuarto lugar, estarían los gimnasios donde, expresa el MIT, es inútil usar mascarillas por el entorno de copiosa transpiración, además que las persona tosen, estornudan, bostezan y respiran aceleradamente sobre el equipo dejando gotas de virus.
Y al final aparecen los negocios de licores y tabacos, cuyos artículos ya están previamente estigmatizados y su mercancía no se la considera beneficiosa. Sin embargo, y pese a la pandemia, las ventas de licores se han incrementado significativamente en estos últimos tres meses, según estadísticas, a cuales yo también contribuí pues ingerí más licor que lo acostumbrado en tiempos de normalidad.
Es importante no desechar este estudio del MIT, que contribuye a que los ciudadanos cuiden más a sus familias y cuanto mejor informados se encuentren prevalecerá un criterio certero.
El autor es abogado con varios diplomas de posgrad
Columnas de RAÚL PINO-ICHAZO TERRAZAS

















