Lo que destapó el coronavirus
Héctor Sandoval
Luego de cuatro días de cuarentena salí al centro de la ciudad para abastecer mi hogar de insumos de primera necesidad y es increíble las barbaridades que en cuestión de minutos encontré a mi paso.
¿Tanta gente ignorante hay en la ciudad? Se ponen el barbijo debajo de la nariz o protegiendo la quijada o algunos se lo ponen en el codo, me pregunté, ¿será que el virus entra por la quijada o por los codos?, más rápido que de prisa, pese al calor que hacía, me unté la barbilla de alcohol en gel y como más vale prevenir que lamentar me esparcí el alcohol residual por la boca y las fosas nasales y como Juan Seguro vivió muchos años me enchompé y me enchaliné, siempre, por si las moscas.
Eso no fue nada, más adelante, gente escupiendo en la calle, tosiendo a diestra y siniestra, la verdad ya no es seguro caminar en las calles, creo que todos deberíamos usar el famoso y bien ponderado barbijo, enfermos y no enfermos. Mucha pena, mucha tristeza constatar que ya no hay conciencia ni respeto hacia el resto de las personas, de humanos, de congéneres, de vecinos, de gente con la que vivimos y compartimos el día a día.
¿La culpa?, la culpa es de todos los anteriores gobiernos que trabajaron para sus propios intereses y bolsillos, con enseñarles a leer y escribir no fue suficiente porque no se les enseñó a pensar, a analizar, sólo les enseñaron a seguir y votar por el que disque les dio educación, manteniendo a la gente en su ignorancia a fin de poder manipularla a gusto y antojo, la factura la estamos pagando ahora justos y pecadores.
Este virus destapó lo más cruel y sucio de las sociedades, la falta de respeto hacia los demás, la falta de solidaridad, y sobre todo la ignorancia en la que vivimos.
El autor es Reportero gráfico
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