Un año más
¿Tenemos motivos para celebrar? Un año más de vida es siempre y ahora más que nunca, un motivo para agradecer estar aquí, aquí en ese confinamiento del que todos sabemos, un aquí y ahora donde no hay ya espacios para reunir a los amigos, no es posible aún y no sabemos si será posible hacerlo en el futuro más cercano.
Entonces, quizá celebrar no sea la palabra precisa, no en este momento que hay gente que lucha en hospitales o en sus casas para sobrellevar y superar la Covid-19, esa que cambió los planes, la cotidianidad y la vida misma.
En estos cumpleaños no estarán todos los abrazos, no estarán presentes todos los que desearíamos, ni tendremos esos rituales habituales que nos recuerdan que hace mucho o poco somos los que estamos aquí girando en este mundo aunado en una lucha, integrado bajo una misma esperanza. El filósofo Miquel Seguró afirma que en la pandemia, ahora, tenemos una toma de conciencia de la importancia del “elemento biológico en nuestras vidas y de nuestra corporalidad”, esa que introducirá nuevos rituales.
En este mes, a través de esos periódicos personales que son las redes, hemos visto que, pese a todo el pavor que dictan las cifras de muerte de la pandemia, en el entorno más íntimo de los hogares se siguen recordando las fechas que le dan sentido a nuestra vida, a nuestra identidad, a esa ritualidad que genera y profundiza lazos que dábamos por sentado y que ahora se resignifican bajo una nueva realidad.
Fabián Nichel Valenzuela, académico de psicología afirma que, en la vida cotidiana, hay ritos, que tienen diversas funciones psicosociales y que se han visto alterados, ritos cargados de simbolismo relevante para las personas. En ese sentido, quiero dedicar esta columna a mi compañero de vida, Juan Cristóbal Ríos V., cineasta, productor audiovisual y con un documental a gestionar, quien cumple años, como mucha gente, en esta semana o mes. Esta es la primera celebración en su tierra, luego de años de estar ausente. En este sentido pese a vivir bajo la sombra de pesadas incertidumbres, despierta cada mañana con la voluntad fortalecida, hecho que conmueve. Un guerrero en la cotidianidad, como lo somos todos a nuestra manera, él quien teletrabaja con un equipo de productores en diversas geografías, ejerciendo silenciosos actos diarios de valentía, que pueden ser invisibles, pero que para quienes asistimos diariamente a ese salto de fe, no deja de ser inspirador.
En esta cotidianidad de lejanías forzadas, hay gente que ha olvidado el paso de los días con la rigurosidad de antes, pero definitivamente, hay fechas que no debemos cubrir con una capa de desidia o de olvido. A todos los que están un año más, a no olvidar que tenemos el privilegio de vivir y permanecer por los que ya no están.
Para todos aquellos y muy en especial para nuestros preciados afectos, para ti, Juan Cristóbal, van, en mi abrazo, todos los abrazos que la pandemia ha congelado.
La autora es escritora
Columnas de CECILIA ROMERO


















