¿A partir de cuánto es trascendente?
¿Y este alcalde? Bien, nomás. Roba, pero trabaja. Vieja frase que quedó marcada para nuestro rango de moralidad. Más de uno dirá: “Ah, ése era Fulano, Mengano, Perengano”. El lector puede darle el nombre que quiera.
Recuerdo que hace unos años un alcalde mexicano (Hilario Ramírez), al afirmar que todos los políticos roban, y siendo él otro político, tuvo que admitir que también él robó “pero poquito, una rasuradita”.
En un contexto más cercano, resaltó la frase de Jhonny Fernández, quien, allá en 2004, exhortó a sus militantes en funciones públicas: “No les digo que roben, pero saquen algo”.
Sí, fue a principios de siglo, pero fue tan histórica e inolvidable la frase que en esta última contienda electoral sus rivales se encargaron de recordarle y preguntarle: “Jhonny, ¿cuánto es ‘algo’?”.
Y ahora surge Juan Ramón Quintana, que no necesita más presentaciones, para declarar, literalmente “Para mí es intrascendente que un ministro esté recibiendo 20 mil dólares”.
Claro, las preguntas llovieron en redes. “¿A partir de cuánto es trascendente?”. Me ahorro reproducir las otras insinuaciones, pero es obvio a qué me refiero.
Y como el exministro se dio cuenta de que metió la pata, o como pez, cayó por su boca, rápidamente “aclaró” que lo que quiso decir es que él se refería que a la derecha le importaría muy poco el monto, que en el fondo lo que buscaría sería desprestigiar al MAS. Corre por cuenta de cada lector creerle o no.
Lo cierto es que cada vez que alguien suelta la lengua así nos deja la reflexión de cuál es el rango de moralidad en el que nos estamos moviendo. ¿Nos sigue pareciendo normal que una autoridad robe, pero trabaje? ¿Sólo se llevó una rasuradita? ¿Es legítimo tomar algo, sin que ello sea robar? ¿O ya nada nos escandaliza y las cifras y casos nos parecen intrascendentes?
El autor es periodista
Columnas de LUIS FERNANDO AVENDAÑO


















