Parásitos
Hace años escuché la frase: “Bolivia es un mendigo, sentado en una montaña de oro”. Parecía una sentencia dura que mostraba nuestra incapacidad para manejar los recursos como Estado, versus la gran riqueza de recursos naturales, llámese gas, petróleo, soya o hierro. Parecía que el tema, desde la mirada política, respondía a intereses imperialistas y neoliberales y que hoy con la nueva mirada de “cambio” todo iba a mudar.
Sin embargo, el escenario es igual o peor y te explico por qué. Primero: el sábado 27 de noviembre, Cochabamba vivió una jornada llamada “bombetón” donde la sociedad, como siempre, metió la mano al bolsillo para donar dinero destinado al trabajo esforzado y sacrificado de cientos de voluntarios que rescatan personas, sofocan incendios y ayudan en desastres naturales. Felicitamos a las empresas y personas que hicieron sus donativos ¿Pero no les resulta curioso que el Estado, desde la gobernación o la alcaldía, no tenga un presupuesto para atender inundaciones o incendios y sea la población la que tiene que salir al rescate de sí misma?
Segunda situación. Acaba de aprobarse el Presupuesto General del Estado 2022 por Bs 54 mil millones de los cuales Bs 50 mil millones serán producto de recaudación impositiva. Ojo con este detalle: estos dineros se gastarán en salarios, beneficios y en el costo social de mantener a esta gran cantidad de funcionarios públicos quienes, para un solo trámite, son como diez sellando, firmando, fotocopiando y archivando miles de expedientes por los que cada ciudadano debe desembolsar importantes cantidades de dinero.
Ustedes me dirán que no que no es tan así; y que debemos sostener a ese gordo aparato burocrático. Pero demos una vuelta más a la tuerca. Aceptemos que necesitamos a los burócratas. Entonces preguntemos a esos funcionarios a cuánto asciende el descuento que les hacen para actividades del partido oficialista o por no participar de ellas, o el monto que, desde el gobierno central, se paga a los sindicatos afines para que apoyen a la causa del MAS.
Entonces volvemos nuevamente a la premisa Bolivia continúa siendo el mendigo sentado en una montaña/silla de oro, y prosigue en la eterna desvinculación del dinero. De lo realmente importante. Porque ¿qué es más eficiente? ¿Pagarle a un bombero que apaga incendios o a un “levantamanos” que está en función de gobierno por ser cuota intercultural?
Tercer punto ¿te acuerdas de la película Parásitos, la multipremiada película coreana donde una familia, a título o metáfora de parásitos vivía de otra familia?
Adivina quién son los parásitos aquí.
La autora es periodista
Columnas de MÓNICA BRIANÇON MESSINGER

















