Algo de lo que nos está sucediendo
La Constitución vigente en su artículo 1º expresa que Bolivia se constituye en un “Estado Unitario Social”, y de refilón dice: “de Derecho Plurinacional Comunitario”, se refiere al ‘Derecho’ de las comunidades no al ‘Estado’, es decir a la separación de la justicia comunitaria de la justicia ordinaria, Derecho pronto destruido a puntapiés en el Tipnis y mediante la Ley de Deslinde Jurisdiccional.
La Constitución no dice: “Bolivia es un Estado Plurinacional”. No se sabe quién le ha puesto ese nombre a Bolivia, con lo que, en el fondo, nuestro país carece de denominación legítima y los bolivianos nos estamos convirtiendo en apátridas; pero para el supuesto de que la Constitución así lo dijera, la expresión “plurinacional” es insustancial: ¿qué país del mundo no es plurinacional?, todos lo son.
En ese marco, Bolivia es posicionada internacionalmente con el apodo de Estado Plurinacional, con lo que en el fondo Bolivia ha perdido su soberanía y con ello deja de ser un Estado nacional independiente propiamente dicho.
Esta infamia no es casual, responde al diseño que trata de imponer el “nuevo orden mundial” (NOM), que no es el nuevo orden mundial de finalizada la Segunda Guerra Mundial, este NOM trata de imponer un único Estado mundial, destruyendo a los Estados nacionales, sean estos del capitalismo central o de los países atrasados, ya no existe el “made in” identificatorio de la industria nacional, es la globalización o el multinacionalismo el que se ha impuesto y trata de posicionar a la cultura mundo, al ciudadano mundo (sin nacionalidad), mundo que fomenta las migraciones, acelerando la pobreza de la “periferia” para derrumbar a los Estados receptores.
El NOM es el que pone y depone gobiernos y utiliza las elecciones haciéndolas fraudulentas y con ello es el propio ciudadano el que sin saberlo elige a sus verdugos, pero lo angustiante del caso es que se instala el odio y la división en la sociedad, se quiebra la economía de las personas, se trituran la institucionalidad, los valores y principios; se hunde en la putrefacción a la llamada “justicia” y hasta se siembran virus infernales.
El NOM utiliza las banderas de la “izquierda” y de la “derecha”, enfervoriza el activismo con el ardid de defensa de los derechos humanos, de la preservación del medio ambiente, de la igualdad de género, etc., pero su inocultable instrumento político es el socialismo del siglo XXI que es el que maneja al “plurinacionalismo” en Bolivia.
El autor es jurista
Columnas de GONZALO PEÑARANDA TAIDA
















