En la recta final
El peso del voto de los electores menores de 36 años, la desinformación, especialmente en las redes sociales, y la confianza en el Tribunal Supremo Electoral (TSE) son tres aspectos que se destacan en el proceso que nos conduce al día de los comicios, el próximo domingo, cuando elegiremos a nuestros gobernantes y parlamentarios.
Si bien es posible que, en el caso del presidente del país, los resultados del sufragio conduzcan a una segunda vuelta el domingo 31 de agosto entre los dos candidatos más votados, los mismos tres aspectos mantienen su valor, aunque el tiempo de campaña proselitista vaya a durar apenas tres días.
De acuerdo con las estadísticas del Padrón Electoral Biométrico, publicadas en la página web del Órgano Electoral Plurinacional, de los 7.567.207 votantes habilitados residentes en el país, 3.333.562 aún no cumplieron 36 años.
En porcentajes, esas cifras se traducen en que más de cuatro de cada 10 electores. Es decir, que el 44% del total de ciudadanos han vivido más de la mitad de su vida, en el caso de los menos jóvenes, o toda su vida, en el de quienes tienen 20 años, en un mundo interconectado donde las redes sociales son los canales privilegiados de comunicación.
Ese factor tiene que tener una influencia significativa en la manera de percibir la realidad personal y del entorno socio-económico de cada individuo, así sea solo por la inmediata comparación de lo local con lo que ocurre en el resto del mundo.
Aquí, la pregunta evidente parece ser: ¿cuánto de esto ha sido tomado en cuenta por los candidatos, y sus estrategas, al diseñar sus campañas para captar votos?
Es obvio que sí tomaron en cuenta la importancia de las redes sociales con las que los jóvenes, especialmente ellos, están conectados casi en permanencia. Y es en ese punto donde entra el segundo de los aspectos enumerados en las primeras líneas: la desinformación.
Esta se ha desplegado en las redes sociales con la facilidad previsible que se desprende de lo expuesto hasta ahora y con una amplitud suficiente para ser detectada por instancias que se encargan de verificar la veracidad de las informaciones difundidas.
Como ejemplo de ello, está la constatación de Bolivia verifica, que en un artículo publicado el jueves último asegura haber identificado “varias cuentas (de redes sociales) que difundieron encuestas que favorecen con los primeros lugares a candidatos que no están liderando la preferencia electoral”.
Finalmente, está el desempeño del TSE, que hasta ahora está mereciendo una confianza ciudadana plena, corroborada por la actitud de las organizaciones políticas que participan en las elecciones.
Eso se evidencia en las acciones del ente electoral no han sido cuestionadas no la invitación expresa de este para revisar el Padrón Electoral Biométrico no convocó a nadie.
Así, solo queda esperar que el ejercicio democrático del próximo domingo, y sus resultados, estarán a la altura de las expectativas de los bolivianos que creen en la democracia.





















