No hay “jaula” posible
Es célebre, debido a aquel partido del 21 de junio de 2018, en el Mundial que se disputó en el territorio del invasor de Ucrania, Vladímir Putin, hablar, cada vez que se enfrentan Argentina y Croacia, de la “jaula”.
Así describió su estrategia el entrenador croata Zlatko Dalic en un libro muy difundido sobre aquel disputado campeonato, titulado La Rusia de nuestros sueños. La “jaula” era un triángulo conformado por Brozovic, Strinic y Perisic, que asfixió al astro rosarino, porque este cancerbero de tres cabezas impidió que el balón llegara a sus pies y fluyera.
Aquella carceleta fue tan efectiva que el equipo balcánico paralizó al seleccionado albiceleste, impuso su ley y estableció un contundente 3-0 en fase de grupos; al final, Croacia cerró su campaña con la conquista del subcampeonato mundial.
Más de cuatro años después, la “jaula” no funcionó. Esta vez no fue suficiente para encerrar el talento de uno de los mejores jugadores de la historia, que hoy ha escrito una página brillante en la historia de los mundiales. Messi es un jugador único y eso desequilibró un partido que en cierto momento estuvo controlado por Modric y sus compañeros. Fue en el momento en que se desencadenaba el vértigo en el campo que defendía Argentina que el control se revirtió y se dio un contragolpe protagonizado por el veloz y letal Julián Álvarez, que fue obstruido por Livaković y que se convirtió en la sanción máxima capitalizada por Messi. El segundo gol fue otra genialidad de Álvarez, quien, habilitado por una recuperación del brillante Otamendi, anotó un gol de antología entre cuatro marcadores croatas.
Pero la singularidad se dio en el tercer gol, el segundo de Julián. Messi peleó, puso el cuerpo contra Guardiol, la humanidad, su peso específico en la historia futbolera, en una jugada que reconfirma su condición de futbolista mítico para entregar la asistencia soñada a Álvarez.
Esta vez la “jaula” encerró a Croacia. Y su ocupante de aquel partido de 2018 voló para guiar a la Albiceleste a la cita final y acaso a su tercera estrella.



















