Urquiola gana concurso con novela sobre su adolescencia
Rodrigo Urquiola Flores es uno de los escritores jóvenes más galardonados del país y suma un premio más a su lista, el del Concurso Municipal de Novela Marcelo Quiroga Santa Cruz, que lo obtuvo por segunda vez.
“Reconstrucción” es la obra ganadora de esta séptima versión y en ella se refleja un fragmento de su niñez.
¿A qué vivencia exactamente te refieres?
Para entonces vivía con mi abuela, quien trabajaba en Los Pinos, La Paz. Me entró curiosidad por conocer la tierra de mi padre, el Chaco y viajé a Tarija con un dinero que ella me había regalado y otro que yo había ganado de embolsador en el Hipermaxi. Pero no llegué a mi destino. Di algunas vueltas por la ciudad, hablé con varias personas, comí, fui a ver un partido de fútbol que acabó en empate y retorné a La Paz. Años después, escribí un cuento sobre un chico que viaja buscando a su padre y que no hallaba lo que quería, pero sí otras cosas, o sea, una historia sobre nada, sobre cómo puede irse el tiempo sin hacer nada. El cuento no me gustó y nunca lo publiqué ni lo publicaré, pero la idea dio origen a esta novela hecha de esa misma historia y de otros tres personajes que buscan para no encontrar nada, ficción hecha de ficción sin un asidero evidente, hasta difuso, como ideada en el aire.
Alguna vez afirmaste “los premios no definen al escritor. No lo hacen mejor ni peor” o “los premios no son mi obsesión”, entonces ¿qué significa este galardón para ti?
Los premios literarios son una de las pocas posibilidades de que un escritor reciba un salario, como cualquier otro obrero, por el trabajo que realiza. Nos hemos malacostumbrado, pienso, a que los artistas reciban el aplauso como única paga, pero los aplausos no te dan para comer. También se necesita comer para continuar escribiendo, para continuar leyendo y silencio, el silencio que un trabajo con horarios casi nunca te da para pensar. Obviamente que estoy agradecido por este galardón, pero eso es lo que pienso.
Wilmer Urrelo dijo alguna vez que es muy difícil vivir de la literatura en Bolivia, ¿vos qué opinas al respecto, se puede vivir de escribir?
Sino fuera por los premios y teniendo en cuenta que soy un papá soltero que debe cuidar de sus tres hijos, sería casi imposible continuar escribiendo con la fluidez con la que puedo hacerlo ahora. Se puede vivir de escribir, sí, pero haciendo tareas que no necesariamente tienen que ver con lo que uno quiere entender por “escribir”. Habría que hacer periodismo, trabajé en La Razón unos seis meses y aunque fue una experiencia hermosa, me alejé bastante de lo que en verdad quiero, o edición, o corrección de tesis, por ejemplo, que es una de las cosas más horribles que hay.
Desde tu primer libro Eva hasta la fecha, ¿cuánto ha crecido tu narrativa y forma de contar historias?
Para mí cada libro ha sido una experiencia distinta, con diferentes maneras de encarar lo que se entiende por literatura y pleno de varios aprendizajes. Ya no soy el chico de 20 años que escribió “Eva y los espejos” , pero tampoco soy el viejo sabio de 60 que prepara un nuevo libro. Si bien en “Eva y los espejos” intenté alejarme de una tradición literaria boliviana que me educó cuando era adolescente, en novelas como “Lluvia de piedra” o “El sonido de la muralla” o el libro de cuentos “La memoria invertebrada”, quise acercarme a ella, pero desde otra perspectiva. “Reconstrucción” es un paso más hacia esa aproximación.
¿Qué escribes ahora?
Siempre voy trabajando una novela y, a medida que avanza, un libro de cuentos en paralelo. También tengo en mente una obra de teatro nueva, pero que falta madurar.
De las decenas de obras que cuentas, ¿cuál es tu “favorita” o la más especial?
Quizás “El sonido de la muralla”. Es mi libro favorito por lo que me dio. Gracias a ese libro gané dos premios, mi primer Marcelo Quiroga Santa Cruz y el Premio Interamericano Carlos Montemayor para obra publicada, en México. Pude conocer otros países y muchos lectores.
ESCRITORES GANADORES
Concurso Municipal de Cuento Adela Zamudio: “El espejo de tinta”, de Rodrigo Merino Aguilar.
Concurso Municipal Dramaturgia.: Claudia Michel Flores con “Paralelo 23º”.
Concurso Municipal de Poesía Edmundo Camargo. Fabiola Quiroga Conti, con su obra “Bruma”.
Concurso Municipal Marcelo Quiroga Santa Cruz: Rodrigo Urquiola, con “Reconstrucción”.
Los premios oscilan entre 10 mil bolivianos a 30 mil. El jefe de promoción artística de la Secretaría de Cultura, Alejandro Antezana, indica que los ganadores pueden pasar a averiguar el estado de sus cheques a partir del 17 de este mes.
"El premio de este concurso me ayudará a invertir más tiempo para escribir mi nuevos proyectos que tengo". Rodrigo Urquiola. Escritor





















