La V Bienal de Arte Urbano da color a la OTB Esperanza
La vista de la laguna Alalay es cautivadora desde la OTB Esperanza, en la ladera este del cerro San Miguel. El paisaje de las calles de este barrio era más bien ingrato hace cuatro días, el martes: bajo el radiante sol, un joven dormía su borrachera tendido sobre el pavimento, y basuras de todo tipo se acumulaban en todos los rincones, desde octubre, la última vez que los empleados de EMSA pasaron por allí, hasta que la Bienal de Arte Urbano-Cochabamba Ekos (BAU-2019) intervenga en esa villa de sugestivo nombre y la ilumine con el arte de 18 jóvenes.
Los artistas urbanos –12 seleccionados de más de 45 postulantes y ocho invitados, la mayoría nacionales, una decena de Cochabamba y seis extranjeros– cambiaron el paisaje de Villa Esperanza en pocos días. Fue escuadrón que intervino en el lugar desde el lunes: además de los artistas, ocho fotógrafos voluntarios, dos cooperantes italianos y la coordinadora de la BAU, Magda Rossi, se desplegaron por las calles y gradas de ese barrio con el propósito de “generar un ECO –a modo de resonancia– que evidencie la importancia de reflexionar sobre el espacio público y su injerencia en nuestra calidad de vida”. Es decir intervenir con el arte callejero el espacio público de la gente que vive en la OTB Esperanza. Y lograron conseguir ese eco, más allá del cerro San Miguel.
El despliegue de esos jóvenes entusiastas –armados de baldes con 234 litros de pintura, 150 tubos de aerosol, una veintena de escaleras, andamios y docenas de pinceles, brochas y rodillos– afanados de desparramar arte y color en ese barrio despertó el interés de sus habitantes que se pusieron a limpiar calzadas y aceras. Y de la Alcaldía que desplegó personal de EMSA para recoger la basura olvidada durante meses.
El efecto inmediato de la intervención se dio en los niños asombrados por esa invasión de color en las calles. Todo eso, con el apoyo y participación de los vecinos, liderados por la presidenta y la encargada de cultura de la OTB.
La elección del barrio donde se desarrolla la quinta versión de la BAU, su concepto y organización fue responsabilidad de Rossi, coordinadora del área de artes visuales de Proyecto mARTadero y de la BAU desde 2013. “Queremos que esta zona se vuelva un punto de interés turístico y se empiece a valorizar todo el sector de la laguna Alalay como patrimonio natural de la ciudad. Y que la gente tenga un mejor lugar donde vivir y con más servicios”, concluye Magda Rossi.
La BAU y Bike Art Cocha conducen un tour por los murales, esta tarde, a las 17.30, el paseo parte del ingreso al barrio Esperanza, en la ribera oeste de la laguna Alalay, a unos 60 metros al norte de la estación de servicio Circuito Bolivia.
Ahora hay color en las calles de Villa Esperanza, ojalá hubiera también un semáforo en su ingreso por la laguna, para que los que viven allí atraviesen sin riesgo la avenida del circuito Bolivia.
























