La historia Boliviana desde el cine, a través de YouTube
Juan José Toro Montoya
Presidente de la Sociedad de Investigación Histórica de Potosí
“El libro es muy grueso. Mejor veo la película”. La recetita se popularizó en la década del 60 del siglo XX, cuando muchos directores perfeccionaron las técnicas cinematográficas y adaptaron varias de las grandes obras de la literatura a la pantalla grande.
Pero los flojos que optaban por el camino corto no tomaban en cuenta un detalle: el cine utiliza el lenguaje audiovisual que muchas veces es distinto al del texto plano así que, en la mayoría de los casos, las películas son simples adaptaciones que responden más a la visión de los directores que de los autores de libros.
Si así es con la literatura, ¿qué pasará con la historia?
Para nadie es un secreto que los hechos del pasado fueron modificados muchas veces con el fin de ofrecer una “versión oficial”, la de los vencedores, que no siempre se ajustó a la realidad. Por ello, la historia no fue necesariamente como nos las contaron y ahora está en proceso de reescritura. Ese hecho afecta, inevitablemente, todos los intentos de hacer historia en el formato audiovisual, en la pantalla que ahora es de todos los tamaños imaginables.
Historia antigua
Aunque sea difícil de creer, los intentos de llevar la historia a las pantallas no son recientes, sino que se remontan prácticamente a los inicios del cine en nuestros países.
Salvo corrección en contrario, Argentina habría sido el primero en llevar la historia al celuloide con “La Revolución de Mayo”, estrenada el 22 de mayo de 1909 en el Teatro Ateneo. Ese inicio, empero, marcó la línea de los que habrían de venir después porque incluyó un error histórico: la presencia de José de San Martín en los sucesos de mayo de 1810.
En 1926, Perú debutaría en el cine sobre historia con “Páginas heroicas”, un filme que fue censurado por el presidente Augusto B. Leguía por considerar que ofendía a Chile.
Los bolivianos no tuvimos que esperar mucho para ver las figuras de los libros moverse en las pantallas porque José María Maidana estrenó en 1930 la película “Wara Wara” que, sin embargo, no era un recreación histórica, sino la adaptación de una leyenda de Antonio Diaz Villamil.
El mérito de todas esas precursoras fue el haber realizado productos creíbles para su público en un tiempo en el que apenas surgía el concepto de “efectos especiales”. Todas fueron mudas y en blanco y negro.
Las bolivianas
Si bien Bolivia debutó temprano en el cine épico, le costó tanto o más que a sus vecinos seguir en esa ruta por los altos costos que representaba.
Por ello, no es de extrañar que la primera película digna de considerarse del género histórico, “Amargo mar” (Antonio Eguino), haya llegado tan tarde como 1984 y, desde luego, toque el episodio más sensible para los bolivianos, la Guerra del Pacífico. Su gran mérito es su capacidad de reinterpretación de una historia que sigue repitiéndose en escuelas y colegios con las mentiras urdidas por la aristocracia de la plata.
Otras películas históricas, estrenadas recientemente, son:
“Boquerón” (Tonchy Antezana).- Primer éxito en la adaptación cinematográfica de un episodio de la Guerra del Chaco que, para mayor mérito del director, es uno de los más difíciles de esa conflagración. Hay un juego de color del que pocos, o nadie, han hablado.
“Juana Azurduy, guerrillera de la patria grande” (Jorge Sanjinés).- Pudo ser un hito, al ser la primera en abordar la Guerra de la Independencia, pero se perdió en los vericuetos ideológicos del gobierno al que aparentemente quiso contentar. La vestimenta de la heroína es uno de los cuestionamientos históricos.
“Fuertes” (Oscar Salazar y Franco Traverso).- Otra exitosa recreación de los tiempos de la Guerra del Chaco. Cuenta la historia de los jugadores de The Strongest que fueron a combatir en esa contienda y explica, emotivamente, por qué se llama Cañada Strongest al lugar donde se libró la batalla de ese nombre.
“Abaroa” (Camilo Maldonado).- Trata, obviamente, sobre el héroe del Topáter. No podemos emitir opinión sobre la película, pues no fue estrenada ni en Sucre ni en Potosí. En las fotografías, los bigotes de Ladislao Cabrera dan mala espina.
Para ver en cuarentena
Ahora que la mayoría tiene tiempo libre, quizás se interese en ver algunas películas sobre historia con ciertas afinidades con Bolivia y pueden encontrarse en el servicio de alojamiento de videos YouTube:
“Juan Manuel de Rosas” (Manuel Antin, 1972).- Abarca el periodo 1845-1850 de la vida del biografiado. Aparecen, también, José de San Martín y Gregorio Araoz de la Madrid.
“Tupaj Amaru” (Federico García, 1984).- Cuenta la insurrección de José Gabriel Condorcanqui, que asumió el nombre de Tupaj Amaru II. Aunque abusa de los escenarios cusqueños, para cubrir muchas locaciones, su mérito está en la recreación convincente del Perú del siglo XVIII.
“1492: Conquista del paraíso” (Ridley Scott, 1992).- Estrenada en el año del quinto centenario del encuentro de dos mundos, es protagonizada por Gerard Depardieu en el papel de Cristóbal Colón y Sigourney Weaver como la reina Isabel la Católica.
“Sucre” (Alidha Ávila, 1996).- Es una buena y poco conocida película sobre la vida de Antonio José de Sucre. La acción es lineal, pero creíble y es, probablemente, el filme que más incluye a Bolivia, con la historia de Manuela Rojas incluida, aunque las escenas de Chuquisaca no gustarán a los sucrenses.
“Miranda regresa” (Luis Alberto Lamata, 2007).- Un escritor de un impreso clandestino de Cadiz logra colarse en la celda de Francisco de Miranda para hacerle una entrevista. Una rareza de este film es la actuación de Danny Glover como un esclavo haitiano.
“Belgrano” (Sebastián Pivotto, 2010).- A tono con los festejos por el bicentenario argentino, muestra la faceta heroica de Manuel Belgrano, sin detenerse demasiado en aspectos como el intento de voladura de la Casa de Moneda. Fue criticado por el excesivo acento porteño de los actores en un tiempo en el que la mayoría hablaba un español acentuado.
“Revolución: el cruce de los Andes” (Leandro Ipiña, 2010).- Como su título anticipa, es la historia del paso de los Andes que protagonizó el ejército de José de San Martín antes de enfrentarse al ejército realista y conseguir la primera liberación del Perú.























