¿Incremento de cultivos de coca sin un estudio responsable?
La monoproducción de coca está llevando a que los campesinos de estas zonas abandonen el cultivo de productos alternativos
A fines de octubre, los bolivianos por fin podremos evitar largas colas para abastecernos de las verdes hojas sagradas de la coca, ya que el Gobierno, en toda su bondad, ha decidido incrementar los cultivos legales de 12 mil a 20 mil hectáreas, respondiendo a la alta demanda de hojas de coca en la población boliviana. De este incremento, 7.000 hectáreas serán para la zona del trópico de Cochabamba, que extrañamente es la zona que produce la hoja menos buscada a la hora del akullicu. Sin embargo, de un tiempo a esta parte, lo que sea coherente o correcto, no cabe en el Gobierno, por lo que estas líneas no son para ellos, es una aproximación sobre los riesgos de la economía de la coca para el país, la región, la salud y el medio ambiente.
Primero, el problema de decidir incrementar las hectáreas destinadas para su cultivo, sin un estudio de mercado sobre la demanda de la misma, coloca a Bolivia en una posición internacional vulnerable, ya que confirma la posición norteamericana de que Bolivia no cumple con los convenios sobre lucha contra el narcotráfico, arriesgando la capacidad de gestionar acuerdos internacionales que permitan apoyar al crecimiento del país.
Segundo, hasta ahora no se ha evaluado las consecuencias medio ambientales de la monoproducción en los frágiles suelos de los Yungas de La Paz y el trópico de Cochabamba, que según estudios agronómicos, el mono cultivo de coca ha degenerado tanto los suelos de estos lugares, que su recuperación demandaría muchos años y procesos complejos, siendo ahora suelos estériles para otro tipo de producción, proceso que se acompaña con la migración a terrenos vírgenes por parte de los cocaleros y el desmonte de los mismos mediante el chaqueo, la utilización de herbicidas, degenerando gravemente el medioambiente de esas zonas.
Tercero, el Gobierno argumenta que este incremento permitirá la industrialización de la hoja de coca, sin advertirnos también de los efectos nocivos de los químicos, cada vez más tóxicos, que se utilizan en la producción de la misma, con insecticidas como el extermin, tamaron (fosoforados), y el mirex, herbicidas como el Glifosato, químicos prohibidos en muchos países europeos y Estados Unidos, ya que se consideran químicos mortales para los humanos.
Cuarto, la monoproducción de coca y esta época dorada de permisibilidad del Gobierno, está llevando a que los campesinos de estas zonas, abandonen el cultivo de productos alternativos (café, cacao, palmito, piña, etc) y se conformen con la producción de coca, generando una situación de vulnerabilidad económica, ya que ante la eventual caída de precios o una plaga incontrolable, estos sectores podrían volver niveles de pobreza difíciles de subsanar.
Y quinto, mayores oportunidades para una industria de narcotráfico estable y con suficiente materia prima.
Entonces, después de lo expuesto ¿Es viable el incremento de cultivos de coca, sin un estudio previo y responsable? Pregunta que debería hacerse el Gobierno, antes de seguir dando argumentos para abandonar el poder. Ya que sería interesante si el Gobierno anunciará el incremento de hectáreas con la adopción de prácticas agroecológicas reponiendo los daños ambientales causados hasta ahora. Eso es, un incremento sustentable con fines de crecimiento y no solamente políticos.
El autor es sociólogo
Columnas de CÉSAR AUGUSTO CAMACHO SOLIZ

















