Peligroso cambio de tuición
En el afán de ampliar espacios de poder, las autoridades del Ministerio de Culturas pretenden “sonsacar” a la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (Fcbcb) las funciones de “proteger, mantener, administrar, promocionar y difundir los bienes culturales y arquitectónicos de los seis Centros Culturales que le han sido encomendados” ( Museo Nacional de Arte, Casa de la Libertad, Museo Nacional de Etnografía y Folklore, Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia, Centro Cultural Santa Cruz y Casa Nacional de la Moneda), espacios en los que se “realizan actividades culturales que difunden nuestros valores e identidades y los de los creadores de las diferentes manifestaciones de la Cultura”.
Se trata de una decisión por demás peligrosa, pues hay que recordar que una de las razones por las que se asignó a dicha Fundación estos centros fue que en manos de la administración pública, y salvo esfuerzos personales, se iban deteriorando. Bajo tuición de la Fundación, se han asignado suficientes recursos para su administración, remodelación, contratando para ello a personal altamente calificado.
La experiencia, en general, ha sido buena, aunque no exenta de dificultades por las insistentes presiones de la administración central en el nombramiento y remoción de personal ejecutivo, asignación de recursos sin previa planificación e incluso para ejercer el papel de censores en determinados eventos culturales. Y si en una entidad con cierta autonomía han habido esas presiones, cabe imaginar lo que sucederá al depender nuevamente de una dependencia del Órgano Ejecutivo, en circunstancias en que prima la simple orden burocrática y el sectarismo.
Es de esperar que la propuesta que se comenta, que ha sido rechazada en varios ámbitos de la cultura, no prospere y la Fundación, esforzándose por corregir algunas irregularidades, recupere el papel de protector de estos bienes patrimoniales de todos los bolivianos.

















