Imprudencia marca gestión diplomática
Santa Cruz | El Deber
Las declaraciones apresuradas, el relevo de embajadores y las denuncias contra funcionarios por abuso y corrupción han sido frecuentes durante el año y medio de la gestión diplomática del actual Gobierno. Este panorama será revisado a fin de mes, durante una reunión en La Paz a la que fueron convocados los jefes de misión de una treintena de embajadas y consulados.
El recuento de los incidentes incluye la polémica con Estados Unidos en dos capítulos, el primero en febrero pasado cuando se le negó visa a la senadora del MAS y dirigente cocalera Leonilda Zurita.
El presidente, Evo Morales, y el canciller, David Choquehuanca, anunciaron que también se exigiría visa de ingreso a los ciudadanos estadounidenses, represalia que no se cumplió.
En junio pasado, cuando un agregado militar de EEUU hizo traer en una valija diplomática 500 balas, el Gobierno relacionó el hecho a planes conspirativos y se abrió aún más la brecha. Choquehuanca admitió esta semana que "no podemos decir que tenemos buenas relaciones con Estados Unidos, pero queremos tenerlas".
En mayo del año pasado, el canciller brasileño Celso Amorim amenazó con el retiro del embajador de su país, molesto por el trato dispensado a Petrobras en las negociaciones por las refinerías. Los roces se repitieron este año y, para poner paños fríos, el presidente Lula da Silva llegó a decir que a Evo muchas veces lo traiciona su locuacidad.
La encargada de prensa de la Cancillería, Consuelo Ponce, confirmó que el nuncio Ivo Scapolo mantuvo una reunión conciliatoria para zanjar el distanciamiento surgido en mayo pasado, cuando el Gobierno le pidió al Papa Benedicto XVI retractarse de un discurso en el que hizo alusión a "gobiernos totalitarios" en América. Además, el ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, pidió a la Iglesia elegir entre "rezar o hacer política", molesto porque el cardenal Julio Terrazas, durante la reunión de obispos en Brasil, en su informe de la situación en Bolivia consideró que había tareas pendientes para resolver la pobreza en el país.
DENUNCIAS
La Cancillería tuvo sus propias complicaciones, con jefes de misiones que fueron desautorizados, lo que causó la acefalía en la Embajada en Argentina y el Consulado en Chile, tras las salidas de Róger Ortiz y Roberto Finot.
Más grave aún son las denuncias de uso indebido de las instalaciones y enseres de la Embajada en la OEA, a cargo de Reynaldo Cuadros Anaya. Se trata de unas lujosas oficinas en Washington, utilizadas como vivienda por varios funcionarios, para ahorrarse el pago de alquileres, una decisión irregular que pretende ser justificada con la disminución de sueldos de los embajadores, que no pueden ganar más que el presidente Morales (Bs 15.000), aunque ese monto sea insuficiente en el extranjero.
En Perú, el embajador Franz Solano Chuquimia está acusado de reunirse más con los grupos afines a Ollanta Humala, el candidato izquierdista perdedor en las elecciones, que con el presidente Alan García.





















