“Cambiar el futuro de la migración. Invertir en seguridad alimentaria y desarrollo rural”
El Día Mundial de la Alimentación (DMA) es celebrado en más de 150 países para conmemorar la fundación de la FAO. Los eventos promueven la concienciación y la acción a escala mundial para aquellos que padecen hambre. El DMA es una oportunidad para demostrar nuestro compromiso con el Objetivo de Desarrollo (ODS) 2: Alcanzar la meta de Hambre Cero en 2030. El lema de este año, “Cambiar el futuro de la migración. Invertir en seguridad alimentaria y desarrollo rural”, aborda las causas estructurales de los grandes desplazamientos de personas para hacer la migración segura, ordenada y regular.
Los impactos de la migración están íntimamente vinculados al hambre, la pobreza rural, el acceso a la protección social, principalmente de las mujeres y jóvenes campesinos, agricultores familiares, pescadores, pueblos y naciones indígenas. Especialmente aquellos que viven en territorios en conflicto y los afectados por los impactos de los cambios climáticos. Según la FAO, aproximadamente el 80% de pobres extremos del mundo viven en zonas rurales, la mayoría de ellos depende de la agricultura.
Sin embargo, la migración puede contribuir al desarrollo rural. Los migrantes deben ser reconocidos y valorados por sus contribuciones al desarrollo de sus países de origen. La migración debería ser una opción, un acto de elección y no una necesidad o el último recurso desesperado de los pobres del campo, como afirma el Director General de la FAO, Dr. José Graziano da Silva.
El desarrollo rural incluyente, agroecológico y resiliente puede frenar las causas de la migración de los pobres rurales. Se requiere una profunda transformación en los sistemas agroalimentarios mundiales, regionales y locales, especialmente protegiendo y promoviendo los sistemas y modos de vida de la agricultura familiar campesina e indígena.
Las zonas rurales, consideradas focos de pobreza, son clave para el crecimiento económico de los países en desarrollo. Para el Director General de la FAO, las áreas rurales encierran un gran potencial de crecimiento económico vinculado a la producción alimentaria y a los sectores agroalimentarios relacionados. El Informe del Estado Mundial de la Agricultura y la Alimentación (FAO, 2017) señala que el logro del objetivo Hambre Cero de la Agenda 2030 dependerá de cambios en las economías rurales para cientos de millones de hombres y mujeres. Abordar las causas profundas de la migración significa promover políticas públicas que favorezcan a las poblaciones vulnerables. Estas políticas públicas deben combinar el desarrollo territorial rural con sistemas de protección social, para poder revertir las causas de raíz de la migración, como la pobreza y la inseguridad alimentaria. De ese modo, millones de jóvenes de los países en desarrollo, preparados para incorporarse al mercado laboral en las próximas décadas, no deberían tener que marcharse de las zonas rurales con el gran riesgo de sumarse a la población urbana pobre.
La demanda urbana de alimentos puede desencadenar la renovación rural. Para la FAO, las políticas e inversiones públicas serán fundamentales para aprovechar la demanda urbana como impulsora de un crecimiento transformador y equitativo. El desafío estratégico es invertir en desarrollo rural territorial para promover sistemas agroalimentarios incluyentes, resilientes y sostenibles que promuevan la agricultura familiar y las economías locales y regionales.
El autor es representante de la FAO en Bolivia
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