David Alegre, el escultor que convierte la chatarra en arte
La chatarra en las manos de David Alegre se convierte en esculturas. “La cuestión es tener la idea y ya. Todo lo demás fluye”, dice el artista.
Aún no tiene un taller propio. Todo lo que ha elaborado a la fecha lo ha realizado en cerrajerías de sus compañeros. Bastaba el espacio, una máquina de soldar, electrodos y él se encargó del resto.
Actualmente, está trabajando en una empresa constructora que le paga por soldar, un oficio que aprendió de pequeño. Cuenta que está ahorrando para armar su propio espacio con sus máquinas y posteriormente dedicarse a su arte a tiempo completo.
Algunas de sus obras que se exhibieron en noviembre en el Gíldaro Antezana, ahora están expuestas en la Tienda Nómada y en el Café Nina, ambos ubicados en la Ramón Rivero esquina Teniente Beltrán.
También otras de sus esculturas, en las que utilizó placas de automóviles antiguos para crear una vaca, están en el proyecto mARTadero, ubicado en la calle 27 de Agosto esquina Ollantay, desde junio cuando participó del Contemporary Art (Conart). Ademas, sus piezas galardonadas se exhiben en la Casona Santiváñez (calle Santiváñez entre Junín y Ayacucho).
Su propuesta “cyberpunk” (subgénero de la ciencia ficción, conocido por su enfoque en la “alta tecnología y bajo nivel de vida”) es una crítica a la sociedad consumista.
“Cada trabajo tiene una historia por detrás. Pronto tendré más tiempo para continuar con mi propuesta”, dice ansioso el escultor de 33 años.
Nació en 1985 en Colquiri, La Paz. En 1999, durante el Gobierno de Gonzalo Sánchez su familia y él tuvieron que migrar a consecuencia de diferentes conflictos mineros registrados en su municipio.
Los problemas financieros de casa le obligaron a trabajar para ayudar en casa. Aprendió cerrajería, carpintería, albañilería, chapería y otros oficios más. Conocimientos que aplica actualmente en su arte.
En la etapa de colegiatura ya demostraba sus dotes en cuanto al dibujo y realizaba trabajos para algunos de sus compañeros de clase. Tras concluir el bachillerato ingresó a la Escuela de Bellas Artes Raúl G. Prada donde pulió su técnica en dibujo, pintura y se especializó en escultura.
Paralelamente, estudió Diseño Gráfico en la Universidad Mayor de San Simón y experimentó con la fotografía. Ganó una par de concursos en esta rama.
Reconoce que sus dotes en el arte fueron gracias a que proviene de una familia de músicos amateurs. Incluso tocó en un grupo que hacía tributos a grandes bandas del rock.
Lo han llamado “metalero” no sólo por sus preferencias musicales, sino también por sus trabajos en fierro. Alegre se ha ganado un espacio entre los mejores artistas por sus propuestas contemporáneas y experimentales. Dice que reúne de a poco chatarra o algún otro elemento que podría servirle para una futura obra.
"Tengo varios proyectos pendientes con mi arte. Quisiera que no sólo se exhiban en un salón de arte, sino también en la calle, que la gente misma pueda participar en ella o que se identifique". David Alegre Nina. Artista plástico



























