5 claves de “Parásitos”, la película surcoreana que es considerada una obra maestra
La película surcoreana “Parasitos”, elegida recientemente como mejor película extranjera en los Premios Globo de Oro, categoría en la que competía con “Dolor y gloria” del español Pedro Almodóvar, será estrenada en Bolivia el próximo 20 de febrero.
El filme, dirigido por Bong Joon-ho, que también obtuvo Palma de Oro de Cannes y mejor película en el Festival de Cine de Sídney, cuenta la historia de Tanto Gi Taek y su familia que, sin trabajo, logran subsistir en un sótano que tienen como casa, pero todo cambia cuando su hijo mayor, Gi Wo, empieza a dar clases particulares a domicilio a la hija de los adinerados de los Park y ambas familias, que tienen mucho en común pese a pertenecer a dos mundos totalmente opuestos, comienzan a tejer una interrelación que tendrá resultados sorprendentes.
Según el diario español El Periódico, “Parasitos”, candidata a hacerse con el rótulo de mejor película extranjera en los Premios Óscar, lleva recaudados casi 127 millones de dólares y podría convertirse en la tercera película de habla no inglesa más taquillera de la historia después de “Tigre y dragón” (213 millones de dólares) y de “La vida es bella” (230 millones).
¿Por qué “Parásitos” es un boom?
1. El efecto Palma de Oro y la unanimidad de la crítica
Ganar la Palma de Oro no asegura alcanzar la gloria más allá del prestigio que lleva implícito el galardón. Sin embargo, sí sirve para poner en órbita una película, sobre todo cuando va acompañada del aplauso de toda la crítica, que no tardó en calificarla de “obra maestra”. Era la primera vez que una película coreana ganaba en el Festival de Cannes tras el impacto que esta cinematografía ha conseguido en las últimas décadas gracias a algunos de los directores que han contribuido a renovar las convenciones de género a través de un sello autoral, como el propio Bong Joon-ho, Park Chan-wook o Lee Chang-dong. En el ambiente se mascaba una absoluta unanimidad y ese fue el primer espaldarazo para su venta internacional a más de 20 mercados.
2. Fábula sobre la desigualdad
La mayor parte de la filmografía de Bong Joon-ho se ha centrado en la crítica al sistema y el poder establecido, en la reivindicación de los personajes marginales y desheredados y en la reactualización de los postulados del cine de lucha de clases.
Sin embargo, el momento de crispación social en el que varios países se encuentran y el aumento de las desigualdades y de la discriminación han provocado que los espectadores se sientan más próximos a todas estas cuestiones, estableciéndose una identificación directa con esa familia que en la película intenta sobrevivir como puede.
3. Cine de autor, pero popular
Bong Joon-ho es un director con unos rasgos de estilo muy definidos, pero lo cierto es que sus películas siempre se han caracterizado por ser accesibles al gran público. Quizá por eso, al principio de su carrera se le atribuyó el sobrenombre de “el Spielberg coreano”.
Son varias las características que hacen su cine especialmente atractivo: la utilización de metáforas para hablar de los problemas del mundo en que vivimos, la ingeniosa y heterodoxa mezcla de géneros (en la que triunfa la comedia negra y el elemento sorpresa) y que sus personajes siempre sean buena gente que lucha contra las adversidades.
4. Conecta con todo tipo de generaciones
En un principio se podría haber asegurado que el público de “Parásitos” iba a ser esencialmente adulto, pero lo cierto es que ha conectado con las nuevas generaciones hasta el punto de convertirse en contenido viral gracias al diálogo constante con las redes sociales. A través de Twitter comenzó a popularizarse el hashtag #BongHive para alabar la película y utilizar toda una batería de memes procedentes de algunas de las escenas más impactantes. Incluso la actriz Park So Dam explicaba en un video cómo hacer el “Jessica Jingle”, mientras que Bong Joon-ho pedía por favor que no se revelaran los “twists” de la trama ni se hicieran spoilers.
5. Lo autóctono se convierte en universal
Son muchos los directores (entre ellos Almodóvar) que utilizan el elemento local para sacar no sólo todo el partido al pintoresquismo, sino también para evidenciar que los problemas de un determinado lugar son los mismos que los de cualquier otro. El director habla de las injusticias que se mantienen en la sociedad coreana, de esa generación “Hell Joseon” (ese “nuevo mapa” coreano que describe la realidad de las generaciones venideras) que se siente aplastada por la falta de oportunidades, el desempleo y la brecha social entre ricos y pobres, “las cucharas de oro” y “las cucharas sucias”, como se denominan en el argot autóctono.
La película ha abierto incluso un debate político sobre el reparto de la riqueza, los privilegios, la corrupción económica y la frustración del ciudadano medio y la clase trabajadora. ¿No es exactamente el mismo sentimiento de hastío que late en la mayor parte del mundo?
“Parásitos” se inscribe en una corriente de denuncia explícita y para ello utiliza elementos muy reconocibles que son accesibles a todos los espectadores, desde buscar wifi gratis por las esquinas hasta ver tutoriales de Youtube para aprender a hacer cualquier cosa.




















