El hospital Viedma en tiempos del Coronavirus
El hospital clínico Viedma es un hospital centenario, considerado un patrimonio histórico de Cochabamba y del país, y el único hospital público de tercer nivel en el departamento.
Hoy se ha convertido en el epicentro de la atención de pacientes con Covid-19, la enfermedad producida por el nuevo coronavirus originado en una nación tan lejana como China, pero al mismo tiempo tan cerca de todos por la tecnología, los medios de transporte y por la rapidez de propagación de un virus que no distingue raza, credo o ideologías.
La irrupción de la epidemia de coronavirus ha desnudado e impactado a los sistemas de salud del planeta, incluyendo el boliviano. Este impacto y desnudez, se expresa de diferentes maneras.
El impacto se traduce en el temor que sentimos todos los que trabajamos como médicos y funcionarios de salud, pese a que manejamos información científica que va apareciendo minuto a minuto por las experiencias de diferentes países del mundo en la atención de pacientes. Se tiene el temor de contraer la enfermedad al menor descuido de protección y se teme las consecuencias en nuestras familias, a las que indirectamente exponemos a riesgos.
La desnudez se evidencia en las deficiencias de infraestructura hospitalaria, la carencia de suficientes recursos humanos, insumos y equipos y la politiquería que busca rédito ideológico, político y electoral.
Nuestro sistema de salud tiene sus orígenes en el sistema hospitalario europeo, en particular, español y francés, donde la atención medica se centraliza en hospitales o en centros de salud (postas médicas), Nivel I, donde la población rural y urbana asiste por iniciativa espontánea y por medios de “referencia y contra-referencia” hacia los hospitales intermedios Nivel II y hospitales de Nivel III de “alta complejidad”.
La organización de este sistema de salud no ha sufrido cambios sustanciales desde 1825. Cada época y etapa de la vida política del país –que sufrió grandes transformaciones sociales y varias guerras territoriales que cercenaron nuestro territorio– no tocó ni se interesó por la salud.
El sistema se fue “acomodando” a los deseos de los gobernantes y de la injerencia sindical, de manera que hasta el presente no tenemos una política de salud del Estado Plurinacional, por lo tanto, trabajamos improvisando en forma constante, y aplicando retoques que han significado la implantación de seguros con diferentes características, desde el Madre-niño, hasta el actual SUS, electoralmente aplicado, que se limitan al sector público, ya que la seguridad social y el sector privado, tienen su propia dinámica. Lo común es que, en conjunto, todos hacen aguas en tiempos de epidemias.
Nunca importó la salud, para propios y extraños, peor en los últimos 14 años de bonanza económica, porque siempre, propios y extraños, prefirieron la medicina extranjera al considerarla más confiable y mejor equipada; condenaron a los trabajadores de salud, médicos, enfermeras y todos los demás profesionales del sector a la sobrevivencia, pues el sistema público de salud, el mayoritario en funcionarios, no está protegido por la Ley General del Trabajo, por lo tanto, se carece del derecho a beneficios de indemnización y otros.
El hospital Viedma, por otra parte, es el centro de referencia y atención de los pacientes de la tercera edad, discapacitados, de trasplante renal, oncológicos. Por lo tanto, es la expresión de la salud de pacientes sin recursos y, paradójicamente, de referencia de pacientes que son atendidos en el sector privado, pero, que al no poder continuar su tratamiento por falta de recursos económicos, son atendidos en este hospital, desnudando también una realidad poco conocida.
Ante el flagelo de la Covid-19, los ojos de todos están sobre el Viedma, pero aun esa atención no se traduce en una inversión rápida y práctica para la dotación de recursos humanos y equipos, mientras la pandemia avanza. Por lo señalado, la solidaridad de la población con este hospital y sus trabajadores debe transformarse en obligación, para enfrentar al enemigo microscópico pero gigante para mostrarse en cada lugar y momento del diario vivir.
Quédense en casa y ayúdennos, trabajamos para ustedes.
El autor es médico hematólogo y subdirector del hospital Viedma
Columnas de JAVIER L. SALINAS E.




















