Sacabamba, un tesoro escondido entre gastronomía, historia ferroviaria y paisajes únicos
Siguiendo las antiguas rieles hacia el valle alto de Cochabamba, entre el verdor de los árboles y la amarilla maleza que crea un contraste único en las postales de esta región, se encuentra Sacabamba. Este municipio atrae con sus represas, su gastronomía local, agroecológica y una historia ferroviaria que persiste en la memoria de su gente.
El viaje desde la ciudad de Cochabamba dura aproximadamente dos horas en auto, tomando el desvío a Cliza y la ruta hacia Vila Vila, otro “museo a cielo abierto” que esconde el departamento.
Un arco, característico de los pueblos que resguardan su historia y cultura, da la bienvenida. A pocos pasos se encuentra la plaza principal, junto a un letrero colorido que invita a tomarse fotografías y llevarse un recuerdo del destino.
Durante nuestra visita junto a la Mancomunidad de Municipios de la Cuenca del Caine, el alcalde José Luis Roque relató la historia ferroviaria que atesora Sacabamba. “Extrañamos el tren, pasaba por aquí, iba hasta Aiquile. Ojalá pronto se habilite la vía férrea. En cada estación los pobladores vendían sus productos y ahora solo queda llevarlos a las ciudades”, rememoró la autoridad.
Dos estaciones ferroviarias de gran relevancia que luchan contra el tiempo, la Estación Anzaldo ubicada en la comunidad de Apillapampa y la Estación Sacabamba, marcan la memoria del desarrollo del transporte y, las rieles que las custodian a lo largo de la vía, son preferidas por fotógrafos para sesiones únicas.
A este legado histórico se suma un atractivo de importancia científica internacional: el Sacabambaspis janvieri, un pez sin mandíbulas del Ordovícico Superior (aprox. 460 millones de años). Descubierto en 1925 en la Formación Anzaldo, dentro del municipio de Sacabamba, este fósil es considerado el primer vertebrado del Ordovícico de Sudamérica. Aunque actualmente sus restos se encuentran resguardados en el Museo de Historia Natural Alcide d’Orbigny de Cochabamba, el hallazgo original se dio en tierras sacabambinas, dando así el nombre a la especie.
Asimismo, la figura de Martín Uchu, revolucionario indígena del valle alto, refuerza el valor histórico del municipio. La comunidad cuenta que Uchu lideró el levantamiento de Sacabamba en 1781, en el marco de la gran rebelión indígena vinculada a Túpac Amaru II.
Reconocido como cacique y capitán rebelde, movilizó a comunidades locales contra la opresión colonial, hasta ser capturado y ejecutado en Toco. Su memoria se mantiene viva como símbolo de resistencia y dignidad de los pueblos del valle con un homenaje presente en el centro de la plaza principal.
ENTRE RUINAS E HISTORIA
El alcalde mencionó que antiguamente existían haciendas e iglesias que desaparecieron con el tiempo. Y hoy, la apuesta de Sacabamba es sobrevivir con sus embalses, y uno de ellos en particular cautiva a propios y extraños.
Se trata de la represa de Chiara Khochi, ubicada a media hora de viaje desde el corazón de Sacabamba. Al llegar, el sonido del agua anuncia la proximidad de algo grande y, tras unos minutos de caminata en subida, la recompensa visual lo vale. Rodeada de pinos, con las nubes reflejándose en sus aguas, esta presa se erige como su principal atractivo turístico.
Esta apuesta por el turismo es una estrategia coordinada para visibilizar las riquezas del municipio, en la comunidad de Challaque.
“Es muy interesante por su paisaje y una forestación muy interesante de pinos que se tiene aquí”, explicó el responsable de Turismo de la Mancomunidad de Municipios de la Cuenca del Caine, Xavier Camacho Villca, señalando que este es uno de los lugares más visitados los fines de semana. “Es muy agradable para visitar, respirar aire fresco, hacer camping, es muy interesante este lugar”, destacó.
Además de este embalse, la oferta turística se diversifica. A solo quince minutos se encuentra el túnel más grande de la antigua vía férrea, y el municipio alberga otras dos importantes represas: Quecoma y Ulala Mayu.
Sin embargo, la historia de Sacabamba no solo está ligada a los rieles o sus represas. Camacho relató que aquí “se realizaba el trueque de lo que es el comercio entre los productos que producían en el Valle Alto con los productos que producían en lo que es el Conosur”.
Para consolidar esta oferta, la Mancomunidad está trabajando activamente en el desarrollo de servicios. “Estamos impulsando, ahora vamos a ir a ver la parte gastronómica. Estamos capacitando con base en servicios, queremos fortalecer el turismo aquí en el municipio”, añadió.
Fundado oficialmente en 1990, el joven municipio celebró en abril de este 2025 sus 35 años de vida, con su clima templado y viendo cómo parte de su gente decidió migrar, pero todos llevan el amor por su tierra en el corazón. Con esa misma pasión, extienden una invitación a todos los turistas y aventureros.
El alcalde mencionó que, si bien, en el municipio no se cuenta con alojamientos, los turistas pueden tomarse el día para conocer el lugar o solicitar a la Alcaldía un espacio para descansar. En cuanto a la alimentación, las caseritas del mercado llenan los estómagos con sus deliciosos platos y, cada jueves, la población puede adquirir productos locales agroecológicos. “Sacabamba es un municipio pequeño, pero de corazón grande”, añade con orgullo.





























