Alfredo Coca, el hombre que le puso nombre y apellido al charango
A sus 72 años, el maestro Alfredo Coca, arquitecto cochabambino y Premio Nacional de Culturas 2025, no solo celebra el 6 de abril como una fecha en el calendario, sino como la victoria de una vida dedicada a ponerle “nombre y apellido” al origen boliviano del charango.
Nacido en Cochabamba en 1953, Coca interpreta el charango y “construye” su historia, diseñando desde la Plaza del Charango en Cochabamba hasta el proyecto técnico que permitió a Bolivia alcanzar el Récord Guinness con la orquesta de charangos más grande del mundo.
“El 6 de abril se declara como Día Internacional del Charango porque creemos que es importante. El charango nació y ha ido a todo el mundo, se lo conoce en muchos lugares, solo que en muchos casos no se reconoce el origen. Ese es el problema, que no dicen que es de Bolivia; de todo dicen, pero no con nombre y apellido”, expresa en una entrevista con Los Tiempos.
Una vida entre leyendas
La historia del maestro Coca es la historia de los grupos más grandes del folclore boliviano. Desde sus inicios en 1972, su charango dio vida a formaciones icónicas como Savia Andina, Proyección, Amaru, Sacambaya y el conjunto de la maestra Zulma Yugar. Con más de 16 discos grabados en grupo y 11 como solista, su discografía es un mapa sonoro que recorre desde el “Charango Tradicional” (2000) hasta su reciente “Kaluyos de Siempre” (2021).
Sin embargo, su impacto trascendió las fronteras andinas, ya que en 2019, su talento llegó a los oídos del artista belga Stromae, con quien grabó cuatro temas para el álbum Multitude.
El desafío del Bicentenario
Algo que define la gestión cultural de Coca es su capacidad de convocatoria masiva, considerando que, tras liderar la orquesta de los 1000 charangos en Potosí (2009) y los 1500 en Cochabamba (2010), el maestro alcanzó una nueva cima el pasado 23 de noviembre de 2024: la consolidación de la Orquesta de los 2000 Charangos en el estadio Félix Capriles, luego de impartir clases gratuitas durante cuatro meses en la Gobernación de Cochabamba para más de 400 inscritos.
De esta forma,asegura que el relevo generacional esté garantizado.
El el rescate del olvido
Una de sus tareas más urgentes es el rescate de la tipología arqueológica del instrumento. Por tanto, mencionó que ha digitalizado modelos de los años 30, recuperando formas y sonidos que estaban a punto de desaparecer en el olvido de las provincias.
“Hay maestros de 90 años que aún tienen el conocimiento en su mente. Si ellos mueren sin que registremos su arte, la historia se termina. Por eso trabajo en el catálogo digital; para que desde niños hasta extranjeros conozcan el charango en toda su dimensión”, informó.
Añadió que, el charango es, en esencia, un fruto del mestizaje. Surgido en el Potosí colonial, cuando la Villa Imperial era el centro del mundo económico. Según Coca, esta riqueza se manifiesta en una diversidad asombrosa: existen más de 50 tipos de charangos, cada uno con afinaciones, tamaños y propósitos distintos, desde los vinculados a la agricultura hasta los de festividades religiosas como la Pascua.
“Este instrumento va poniéndose en vigencia cuando viene esa fiesta... el charanguito está colgado ahí en la casa, lo descuelgan, lo afinan a ese ‘temple Pascua’ y ya lo incluyen en sus festividades. Es lo lindo del charango, esa diversidad que tiene”, menciona.
Un legado de “Oro”
El reconocimiento a su labor ha sido unánime. En 2025, el Estado Plurinacional le otorgó el Premio Nacional de Culturas, la máxima distinción del país, que se suma a la condecoración “Sol de Septiembre” y al grado de “Maestro Laureado de Oro” entregado por el municipio cochabambino.
“Bolivia es muy rica y nunca hay que achicarse ante nadie. Nuestra música es un tesoro que debemos mostrar investigando y viajando. Mientras Dios quiera, seguiremos trabajando porque aún hay mucho por hacer”, subrayó. Con la Orquesta de Charangos “Alfredo Coca” actualmente en vigencia, el maestro sigue demostrando que, mientras haya un charango pulsando, el corazón de Bolivia seguirá latiendo con fuerza.

























