La ONU advierte: un tercio de los glaciares pueden desaparecer en 2050
Naciones Unidas advierte de que el nivel del mar es ya unos 20 centímetros más alto que en 1900 y de que un tercio de los glaciares actuales podría desaparecer antes de 2050. Más de 2.000 millones de personas dependen del deshielo de glaciares y nieve como fuente esencial de agua dulce, según los mensajes difundidos con motivo del Día Mundial de los Glaciares, que se celebra cada 21 de marzo.
Los glaciares se han convertido en uno de los grandes termómetros de la crisis climática. La jornada internacional impulsada por la ONU y respaldada por organismos como la Unesco vuelve a poner sobre la mesa el deterioro acelerado de estas masas de hielo, claves para el equilibrio ambiental y para el abastecimiento hídrico de amplias regiones del planeta.
Deshielo con impacto global
La ONU subraya que la pérdida continua de glaciares está contribuyendo al aumento del nivel del mar y agravando riesgos que van mucho más allá de las zonas de montaña. Entre ellos figuran la escasez de agua, la presión sobre la agricultura, la afectación a ecosistemas y el incremento de amenazas para poblaciones costeras.
Según los mensajes difundidos por Naciones Unidas y la Unesco, más de 2.000 millones de personas dependen del agua procedente del deshielo de glaciares y nieve. Ese recurso resulta crucial para el consumo humano, la producción agrícola, la generación hidroeléctrica y el mantenimiento de numerosos ecosistemas.
Agua dulce
Naciones Unidas define los glaciares como “centinelas helados” de la naturaleza y los presenta como reservas críticas de agua dulce y como indicadores de la salud del planeta. Su retroceso, impulsado por el aumento de las temperaturas globales, amenaza con alterar de forma profunda los ciclos hídricos en numerosas regiones.
El sistema de Naciones Unidas remarca además que la criosfera almacena alrededor del 70% del agua dulce de la Tierra, pero se está reduciendo con rapidez. Esa tendencia tiene implicaciones directas sobre el abastecimiento futuro y sobre la frecuencia e intensidad de ciertos fenómenos extremos.
La advertencia llega en un momento en el que la comunidad internacional intenta reforzar la visibilidad del problema. El Día Mundial de los Glaciares se observa cada 21 de marzo y forma parte de la agenda internacional para impulsar medidas de conservación y adaptación frente al deterioro de la criosfera.
Riesgo de inundaciones
La ONU alerta de que el retroceso “alarmante” de los glaciares puede traducirse también en un probable aumento de desastres naturales, como inundaciones y deslizamientos de tierra. El impacto, según sus organismos, se extiende en cascada a los medios de vida, las economías y la biodiversidad.
Además del efecto sobre el nivel del mar, la desaparición progresiva del hielo puede alterar ríos, lagos y acuíferos, con consecuencias sobre comunidades enteras que dependen de esos recursos para su actividad cotidiana. La presión se deja sentir especialmente en áreas de montaña, pero también en territorios alejados de los glaciares y en franjas costeras vulnerables.
Llamamiento a recortar emisiones
Ante este escenario, Naciones Unidas reclama “medidas ambiciosas” para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. El mensaje oficial insiste en que la protección de los glaciares exige acelerar la acción climática y reforzar la cooperación internacional para limitar un deterioro que ya se considera evidente.
La ONU declaró 2026 como el Año Internacional de la Conservación de los Glaciares, con el objetivo de visibilizar el rol fundamental que cumplen en el sistema climático y en el acceso al agua dulce a nivel mundial.
Los glaciares almacenan cerca del 70% del agua dulce del planeta y regulan el caudal de ríos que abastecen a millones de personas. En regiones como la Cordillera de los Andes, su deshielo sostenido es clave para el consumo humano, la producción y los ecosistemas.


















