Bloqueos contra los bolivianos
Cada vez que una vía se cierra en el país para expresar un descontento, exigir la atención a una problemática, protestar contra los gobernantes o cualquier otra demanda, los bolivianos son los más perjudicados por los efectos inmediatos de este tipo de medidas de presión, porque de un momento a otro ya nadie puede movilizarse libremente y debe apelar a diferentes estrategias para cumplir sus obligaciones o simplemente quedarse retenido hasta que se logre una solución.
La ciudadanía debe invertir el doble o el triple en el transporte. En tanto, que los transportistas de carga pesada, que llevan una diversidad de productos para mover la economía boliviana quedan retenidos y se convierten en rehenes de la medida de presión. No solo sufren pérdidas, sino que soportan las condiciones climáticas, como lluvia, sol y frío.
El drama humanitario se repite recurrentemente en el país cuando se cierran las carreteras para protestar. A ello se suman las estrategias que atentan contra la vida, al colocar acero (clavos) en el asfalto para dañar las llantas de los motorizados.
Al interrumpir esta cadena del transporte, también, se termina por afectar el transporte de combustibles, el insumo más requerido por el transporte para garantizar el traslado de insumos, pero, también para producir y contribuir a la seguridad alimentaria.
El bloqueo, que soporta el departamento de La Paz desde la semana pasada, ha afectado sobre todo a los transportistas atrapados en los bloqueos de Desaguadero y los Yungas. Más de un centenar de choferes están detenidos con su carga en esta ruta, cerrada por la movilización de los sectores sociales que protestan contra el Gobierno y por la atención del pliego petitorio de la Central Obrera Boliviana.
“El altiplano de La Paz concentra el punto más crítico de los bloqueos instalados en rutas de ese departamento que está prácticamente aislado de del resto del país, lo que afecta el abastecimiento y la actividad económica regional”, reportan los medios.
Si bien el primer impacto de los bloqueos es para las personas que se encuentran cerca o en tránsito, las complicaciones en lo inmediato se reflejan en los mercados con un progresivo desabastecimiento que termina por encarecer los productos de la canasta básica y aumentan el peso de la crisis sobre la población.
La Paz, el departamento más golpeado por los bloqueos por ahora, la carne de pollo desapareció de los mercados y los comerciantes incrementaron el kilogramo a 27 bolivianos, alrededor de Bs 10 más de lo habitual.
Las demandas de los sectores que impulsan los bloqueos pueden ser totalmente legítimas, pero de ninguna manera justifican que se castigue a la población, que ya lleva el peso de la crisis económica. Es necesario repensar las medidas de presión que se ejercen y agotar el diálogo y otros mecanismos de solución antes de aplicar bloqueos que finalmente solo afectarán al ciudadano común quien, en la mayoría de los casos, vive del día a día.
El Gobierno Nacional también está llamado a atender oportunamente las demandas de los sectores para evitar un impacto en la ciudadanía y en la libre circulación por el territorio nacional.
















