Soluciones para la basura
La ciudad de Cochabamba ha pasado décadas en busca de una alternativa al botadero de K’ara K’ara y ha soportado presiones de las comunidades del entorno para invertir en obras de compensación por el sacrificio ambiental. La falta de un lugar y los constantes conflictos con los pobladores ha repercutido constantemente, además, sobre los vecinos, quienes en más de una ocasión han visto sus calles, mercados y plazas convertidos en basurales por los bloqueos en el ingreso al vertedero.
El pasado 30 de abril se cumplió el plazo para el cierre definitivo del botadero de K’ara K’ara y se habilitó una planta separadora de residuos con miras a una industrialización de la basura en la zona de Cotapachi, en el límite compartido con los municipios de Quillacollo y Colcapirhua. Sin embargo, lo que debía convertirse en un hito en la gestión de residuos sólidos en el eje metropolitano se transformó en un nuevo conflicto.
Los alcaldes de Quillacollo y de Colcapirhua, Luis Santa Cruz y Nelson Gallinate, respectivamente rechazan que el Cercado traslade sus residuos con el “disfraz” de industrialización a Cotapachi y se convierta en un botadero de “K’ara K’ara 2” por el ingreso de unas 500 toneladas de residuos a este espacio.
El alcalde de la ciudad de Cochabamba, Manfred Reyes Villa, ha cuestionado a los munícipes por oponerse en lugar de sumarse a esta nueva opción para la gestión de residuos sólidos. Además, remarca que por primera vez se va a realizar la separación de residuos, que es el punto de partida para la industrialización para cumplir el proceso de reducir la cantidad de residuos que ingresan a los vertederos o se generan, reutilizar que es el aprovechamiento y reciclar que es someter a un material usado a un proceso industrial de transformación para que pueda ser utilizado nuevamente.
Esta situación pone de manifiesto el conflicto que genera buscar una solución viable al problema de la gestión de residuos en el municipio de Cercado y en el eje metropolitano. El funcionamiento de dos botaderos en Cotapachi casi lado a lado: el de Quillacollo y el de Colcapirhua; y ahora, la planta de industrialización de Cercado, muestran la falta de visión y de coordinación entre los municipios del eje metropolitano para coordinar un plan conjunto e integral para la disposición final de las toneladas de basura que se generan a diario.
Hasta el momento, la Autoridad Ambiental del departamento: la Gobernación de Cochabamba se ha centrado en escuchar a las partes y a los comunarios que están en la zona y rechazan por completo el funcionamiento de los dos botaderos y de la planta. Además, remarcó que el INRA debe aclarar quién tiene el derecho propietario y exigió el cumplimiento de la licencia ambiental.
Es urgente que las autoridades municipales del eje y departamentales avancen en una solución integral, responsable sobre el medioambiente, transparente y despojada de cualquier interés político y económico del manejo de residuos sólidos por el bienestar de la población que constantemente se ve afectada por toneladas de desechos, de los materiales y de los políticos.

















