La importancia del diálogo
Bolivia lleva ya más de tres semanas sumida en un conflicto que afecta el corazón político del país: La Paz, sin que el diálogo se asome para buscar una salida debido a la radicalización de las demandas de los sectores movilizados que se han enfocado en la renuncia del presidente Rodrigo Paz Pereira, quien asumió el mando hace seis meses.
Ahora que el país ingresó en la cuarta semana de conflictos, pese a los intentos de abrir dos corredores humanitarios, el último sin éxito debido a los duros enfrentamientos en Vilaque con explosiones de dinamita que frenaron el operativo.
El saldo negativo de las jornadas de conflicto se ha traducido en dolor y luto para las familias bolivianas. A ello se suman las agresiones a los medios informativos nacionales e internacionales que realizan la cobertura y están en el medio de la tensión totalmente desprotegida, por lo que no se puede aceptar que los movilizados actúen con violencia como enajenados, pues los agresores ni siquiera escuchan a sus propios compañeros que les piden parar el hostigamiento contra los trabajadores de la prensa.
La Defensoría del Pueblo, la Iglesia Católica y la Asamblea Permanente de los Derechos Humanos de El Alto han lamentado que no haya predisposición al diálogo a pesar de los duros momentos que están afrontando las familias a causa de la violencia, la tensión y la escasez de alimentos de primera necesidad.
Las tres instituciones lamentaron que hasta el momento no se haya concretado un espacio de acercamiento entre las partes y señalaron que los hechos de violencia registrados durante la jornada del sábado evidencian la necesidad urgente de restablecer canales efectivos de comunicación, según un reporte de Erbol.
“La situación de violencia vivida la jornada del sábado evidencia la necesidad urgente de restablecer condiciones efectivas para la comunicación entre las partes en conflicto, con voluntad real de bajar la tensión y búsqueda de soluciones mediante mecanismos pacíficos”, señala parte del pronunciamiento difundido el domingo.
A pesar de los constantes llamados al diálogo, la respuesta de los movilizados ha sido mantener su demanda de la renuncia lo que ha terminado afectando a la población civil que en el caso de La Paz soporta un cerco desde hace 25 días que ha agotado las previsiones de huevo, carne y otros alimentos esenciales para la subsistencia.
La situación es aún más crítica para los transportistas atrapados en los bloqueos en las carreteras, donde no solo sufren por alimentos; sino, también por el frío, el estar lejos de su familia y por la hostilidad de los bloqueadores.
Es importante que las partes en conflicto comprendan que el diálogo es la única manera de resolver las diferencias y convertir la crisis en una oportunidad para construir soluciones duraderas y basadas en el entendimiento. El Gobierno debe insistir en su convocatoria al diálogo para construir una solución real y duradera.


















