“TE INVITO UN CAFÉ”
La curiosidad ayuda a las personas a pensar y a extender posibilidades más allá de lo común. Preguntar por qué enciende la imaginación, conduce al descubrimiento, abre opciones, lleva a las personas más allá de lo ordinario y les conduce a una vida extraordinaria. Me encantaría decir que esas palabras son mías, pero no lo son, le pertenecen a Maxwell.
Tomando un café leí varias veces el mismo párrafo, mejor dicho, tomé muchas tazas para saciar mi curiosidad mientras pensaba en una sola palabra “ordinario”, me preguntaba ¿qué quiere decir esto? Resonaba en mi mente como algo barato, común, básico y habitual. Luego, pensé que hacía referencia a algo sin mayor compromiso, esfuerzo y costo. Creo no estar equivocada.
Decidí volver a poner agua a la caldera porque la curiosidad lejos de saciarse, aumentaba. Fue entonces, donde cambié la mirada, opté otra perspectiva y decidí desestimar esa palabra –ordinario– para dejar de darle más importancia de la que merecía y así empezar a concentrarme en otra que considero inteligentemente demandaba en ese momento mayor atención y por tanto le atribuía más valor (para esto ya estaba en la tercera taza). Me refiero a la palabra “extra”.
Extra, me hablaba de añadidura, de hacer mejor algo que los demás, de ser superior a la media, salir de lo normal, ser diferente, dar más de lo que se espera o simplemente hacer las cosas ordinarias extremadamente bien que supere las expectativas. Wow!.....hacer las cosas ordinarias extremadamente bien que supere las expectativas. Ahí estaba el punto, mi curiosidad ahora me llevaba a preguntar qué era extraordinario: ¿llegar a la luna o escalar el Everest? y la respuesta fue no!, lo extraordinario estaba en hacer bien lo ordinario. En dar algo más mío, más de lo que se espera y más de lo que la media no es capaz de dar o hacer en lo ordinario.
Estar con la familia es algo ordinario pero la calidad y cantidad de tiempo con ellos da el extra, intencionalmente dejar lo nuestro por compartir una afición (un hobby, una película, una canción).
Escuchar a un amigo es algo ordinario pero escucharlo activamente no lo es, en la escucha activa está el extra (entender cómo se siente, qué piensa, cómo lo ayudo, pensar en escucharlo y no pensar en hablar antes de hacerlo).
Ayudar a un desconocido puede ser ordinario pero preguntarle su nombre y sonreírle definitivamente no es habitual….ahí está el extra.
El extra no está en la lectura de un libro, común es leer; lo extraordinario es vivir lo leído.
Amar no es poco común, muchos o todos lo hacemos, eso es ordinario; lo extraordinario es seguir haciéndolo a pesar de las circunstancias. Aquí ya me serví la cuarta taza de café porque quise recordar con precisión qué quería decir Pablo cuando dijo “el amor es sufrido”, aaah! Es longánimo, inalterable, permanece constante y es indestructible más allá de lo que se esperaba poder soportar. Aaaah! Tampoco es sensualidad, como la sociedad lo redujo, el amor verdadero está canalizado a los otros, luchar contra el egoísmo es dejar de ser ordinario, imponerte ante el materialismo, individualismo, egocentrismo y otros ismos es esforzarte por llegar al extra (salir de lo común).
Tomar una taza de café es común, ordinariamente se lo hace; tomar cuatro e invitarte a tomar la quinta es extraordinario y es que la curiosidad nos lleva a expandirnos, soñar, crecer, preguntar, descubrir, encender la imaginación y llevarnos a las personas más allá de lo ordinario, nos conduce a una vida extraordinaria de reflexión y aprendizaje (por supuesto, sin que nos falte el café).















