Ana Laura Pérez: Es una mala idea querer regular las redes
La periodista uruguaya Ana Laura Pérez llegó hoy a Cochabamba para impartir el taller “Del papel a la web” en el que señaló los aspectos que caracterizan la época de profundos cambios que viven las redacciones de los medios de comunicación actuales, especialmente los impresos.
Pérez es editora de la página web de El País, el diario de mayor circulación de Uruguay, donde también se ocupa de las redes sociales de la casa periodística.
La destacada comunicadora llegó al país auspiciada por Tigo y compartió sus experiencias con más de 30 periodistas.
Pérez habló de los desafíos del periodismo digital, el perfil de los nuevos periodistas, la ética en el oficio y explicó el uso de algunas aplicaciones fundamentales para el trabajo de cualquier reportero.También dijo que sigue “muy de cerca” el anuncio del Gobierno boliviano de regular las redes sociales, cuestión que declaró sin vueltas que “es imposible” y “una mala idea”.
Los Tiempos.- ¿Cuáles son los desafíos del periodismo actual?
Ana Laura Pérez.- Los últimos años no solo pasamos del papel a la web, sino también vinieron los teléfonos, las redes y tenemos que crear contenidos para diversas plataformas. Debemos acostumbrarnos a este constante proceso de cambios, adaptarnos a las cosas nuevas que aparecen todo el tiempo. Ese es el principal desafío.
Hay cuatro elementos que hay que tomar en cuenta. Antes los periodistas controlábamos la información, ahora las audiencias deciden lo que quieren y cuando quieren leer, deciden lo que van a consumir, y lo que dicen los lectores es muy importante. Hay que darle a la gente lo que busca, pero con el perfil que puede aportar un periodista profesional.
También es importante tomar en cuenta la métrica, los números de nuestra página web. Perdimos la audiencia, ya no somos los dueños de la información, compartimos la audiencia con otros jugadores, como los blogueros de moda, personas con influencias en las redes o famosos. Hay que convivir con eso.
LT.- ¿Hasta dónde le hacemos caso a las audiencias?
ALP.- Hay que explicarle a la gente el porqué es importante el periodista, que no somos un capricho. Hay límites a lo que piden las audiencias, el primero es la verdad, no se pueden poner noticias a medias o cosas que no estén confirmadas.
Convivimos con la presión desde afuera de informar de cosas que muchas vocees no son ciertas, hay que mantener un equilibrio, siempre ver fuentes, acercarnos lo más que podemos a la verdad. A veces la gente nos pide solo entretenimiento, pero tampoco ¿no?, no hay que hacer todo lo que la gente quiere, pero sí hay que escucharlos, tomarlos en cuenta no descartar de plano lo que la gente le interesa. Las redes presionan mucho.
Antes nosotros trabajamos como un proceso incluso “fabril”, juntábamos la materia prima para construir una cosa, luego escribíamos y luego era enviada para que la gente lo consuma.
Ahora no es más así, ahora conseguimos información mientras la gente nos lee y luego seguimos aumentando la nota. Después la gente va hablando y nos dan más datos u opinan.
Las redes tienen cosas negativas y positivas. Si hicieron eso que dice Humberto Eco, (que es una invasión de “imbéciles”) pero también hacen cosas muy buenas. Las herramientas dependen de cómo las usas, para binen o para mal.
LT.- ¿Cuál es la experiencia de El País en el proceso de integración de las redacciones?
ALP.- La experiencia es compleja, cambiar al cabeza de la gente es lo más difícil, hay gente que empezó a trabajar con máquina de escribir y luego pasó a la PC, ahora a la web, entonces debe pasar por dos revoluciones.
Entonces que alguien de 60 años tenga problemas para esta época no es para asustarse, lo preocupante es que alguien de 30 años sí tenga problemas o plantee resistencias con el actual proceso, eso sí es preocupante.
LT.- ¿Concuerda con la idea de que el periodismo de papel va a desaparecer?
ALP.- Algunos confunden el periodismo con el formato. Hay una división entre algunos periodistas entre los contenidos que consumen y los que producen, el mismo periodista que te habla del papel, consume el formato digital. Yo no creo que el papel vaya a morir mañana, ni me parece que esté bien, solo hay que pensar en producir para diferentes formatos, no matar al papel. Los periodistas gastamos demasiada energía en defender un formato en vez e defender al periodismo, lo importante aquí es el periodismo, no importa dónde o en qué formato lo hagamos.
Ahora, Ningún medio del mundo ha terminado su proceso de integración del papel al digital y ninguno de manera exitosa, estamos todavía trabajando, y hasta mientras todo sigue cambiando. Mientras estamos peleando el proceso del papel a la web, la gente está migrando a los teléfonos. Por eso el tema acá es acostumbrarse a que te cambien las reglas de juego cada cinco minutos.
Yo no sé si muere o no muere, sino que los periodistas gastamos demasiada energía en debatir eso, el papel es un formato maravilloso. Yo nací en esa redacción pero es una pérdida de tiempo (debatir eso). La energía debe ir a defender al periodismo, y no importa si lo hacemos en un papel, en la web o lo que venga después.
LT.- Pero el tema de la ética, los valores fundamentales del periodismo, no han cambiado…
ALP.- El otro día una chica uso Periscope (una aplicación para transmitir en vivo) para transmitir su suicidio, ¿cómo manejamos eso? Pasan cosas que son tan nuevas que es muy difícil, antes éramos dueños de las audiencias y podíamos decir qué temas salían, eso era útil pero muy peligroso. Pero ahora aunque discutamos si es ético o no poner ese video, la gente igual lo ve en otras páginas, y sin el contexto y sin los datos que el periodista puede aportar.
Tampoco es todo tan malo, como el caso de TMZ que dio la primicia de la muerte de Prince, pero nadie lo dio por cierto hasta que los medios serios lo publicaron. Eso muestra que todavía la marca periodística, los valores clásicos, son valorados por la gente.
Las bases históricas del periodismo no cambian, lo que cambian son los formatos. Y tenemos que hacer esfuerzos para que los valores no cambien.
LT.- Con estos antecedentes ¿Cómo deben ser los nuevos periodistas?
ALP.- Una de las cosas que piden es que sea una persona enfocada en un trabajo de texto, vídeo, audio, infografía y todo en la misma nota. Los periodistas debemos saber todas esas cosas. También necesitamos una noción de programación. Saber algo de diseño, de SEO (posicionamiento en buscadores), entre otras cosas
Ahora eso no quiere decir que un periodista de televisión o uno especializado va a desaparecer, no significa que es el fin de los especialistas. Éstos tienen mucha cabida pero tienen que ser más especialistas, conocer a profundidad su área, que domine ese lenguaje especializado. En las redacciones se necesita a alguien así. Pero también gente que sepa hacer de todo.
LT.- ¿Este contexto nos da más desventajas a los de medios escritos que a los de TV o radio?
Los que venimos del papel estamos conviviendo recién con el tema de la métrica, cosa que en la TV es común, viven del rating. En la radio también. Es más difícil para nosotros que venimos del papel.
LT.- ¿Cómo ha cambiado el periodismo con la incursión de las redes sociales?
ALP.- Algunos dicen que con las redes sociales ha muerto el periodismo. Yo no creo que las redes signifiquen la muerte del periodismo. Los periodistas no dejan de ser necesarios, separan la basura de lo que sirve, por esto la ética y los valores del periodismo son cada vez más importante. Lo que pasa es que a veces nos cuesta que la gente entienda eso. De que si nos pierden (a los periodistas) no es un tema de ego, sino que sin periodistas la sociedad pierde mucho. Hay que trabajar con la gente para que nos ayuden a defender el periodismo de aquella gente que históricamente ha estado contra los periodistas: la gente que tiene poder.
LT.- Hay proyectos de regulación de las redes sociales, como en Bolivia. ¿Cómo cree que afecte esto al trabajo periodístico?
ALP.- He seguido bastante el tema del caso boliviano, me parece súper interesante. Y no va a funcionar porque quieren usar herramientas del viejo mundo para tratar de controlar el nuevo. Me llamó mucho la atención lo que dijo (el presidente) Evo cuando entró a las redes y creó su cuenta de Twitter, que esto es ‘una porquería pero no tengo más remedio y entro. Si uno se mete en un mundo nuevo tiene que meterse genuinamente, sin prejuicios, si entras así no aprendes mucho, me pareció extraño.
El manejo de esa cuenta se nota demasiado que no es él. Casi todos los presidentes del mundo tienen un equipo que planifica los mensajes en las redes, pero por momentos también hay una aparición genuina del político-persona que va opinando.
La creación de ese grupo que tiene un carácter de tipo policial, que la idea es un poco controlar lo que se dice, es un poco extraño creer que lo pueden hacer, pero no es posible.
Personalmente creo que es una mala idea querer regular las redes, yo le tengo miedo a cualquier regulación. Como dicen, la mejor ley de prensa es la que no existe.





















