Lula condenado, sin pasaporte y en el limbo
El expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva no puede abandonar su país desde ayer y espera por unas decisiones judiciales que puedan impedir su encarcelamiento, tras ser condenado a 12 años de reclusión por corrupción.
A través de sus abogados, Lula entregó ayer en un tribunal de Sao Paulo su pasaporte, en cumplimiento de una orden dictada por un juez de Brasilia que alertó sobre la posibilidad de que el expresidente no volviera al país tras un viaje que tenía planeado hacer ayer a Etiopía.
Lula iba a participar en un evento sobre el combate al hambre en el mundo convocado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en Adis Abeba, en el marco de una Cumbre de la Unión Africana.
Sin embargo, después de que el pasado miércoles un tribunal de segunda instancia ratificó y amplió de nueve a 12 años la pena dictada contra Lula por un juez inferior, una corte de Brasilia prohibió que el expresidente abandone el país.
En su decisión, el juez Ricardo Leite, responsable de otra de las seis causas penales que todavía enfrenta Lula, argumentó que “es público” que “algunos aliados políticos del expresidente, que buscan politizar los procesos judiciales, han pensado hasta en un eventual pedido de asilo” en otro país.
A pesar de su cada vez más complicada situación jurídica, y en un paso más de la defensa “política” de su fundador y máximo líder, el Partido de los Trabajadores (PT) ratificó este jueves a Lula como su candidato a presidente para las elecciones de octubre próximo.
SU CANDIDATURA DEPENDE DEL TRIBUNAL
El futuro de esa proclamación, sin embargo, está en manos de los tribunales, debido a una ley sancionada en 2010 por el propio Lula que prohíbe expresamente que una persona que ha sido condenada en segunda instancia postule a un cargo electivo.
La posible impugnación de la candidatura de Lula, no obstante, sólo puede ocurrir a partir del 15 de agosto, cuando vence el plazo para la inscripción de candidatos en el Tribunal Superior Electoral, que tendrá la última palabra sobre ese asunto.
El PT, al proclamarlo candidato presidencial, volvió a rechazar el proceso, insistió en que Lula es víctima de un “juicio político”.

























