Las consecuencias del ataque son imprevisibles
El ataque con dron que mató en Bagdad al hombre clave de la influencia iraní en el extranjero es una decisión de consecuencias imprevisibles.
A 10 meses de las presidenciales de EEUU, Trump, duro crítico de las intervenciones militares de su país en Medio Oriente, tomó la decisión más arriesgada de su mandato al ordenar el asesinato del general iraní Soleimaní.
Irak teme “una guerra devastadora”, Irán ya prometió vengarse “en el momento y el lugar apropiados”, y el Pentágono anunció el envío de 3.000 a 3.500 soldados adicionales al Golfo.
Estos soldados pertenecen a una fuerza de reacción rápida de la 82a división aerotransportada, que se encontraba en estado de alerta desde el ataque del martes contra la embajada de Estados Unidos en
Bagdad, precisó un portavoz del Departamento de Defensa estadounidense en un comunicado.
“Esta brigada será desplegada en Kuwait, una medida apropiada y preventiva en respuesta al creciente nivel de amenaza contra las fuerzas e instalaciones estadounidenses”, precisó el portavoz.
En el tercer año de su presidencia, Trump tendrá que gestionar su primera gran crisis de política exterior en un contexto complicado, con la apertura de un proceso de destitución en su contra y una campaña electoral que se anticipa muy agresiva.























