Baja edad de iniciación en drogas
El consumo de drogas en adolescentes va en aumento. Instituciones especializadas en la atención de drogodependientes reportan casos de menores que consumen sustancias peligrosas no tradicionales como la heroína y drogas sintéticas, además de marihuana y cocaína.
Si bien no hay datos estadísticos que reflejen cabalmente este panorama, los casos preocupan a los especialistas.
El Instituto Psiquiátrico San Juan de Dios de Cochabamba atendió a un muchacho de 18 años y actualmente el más joven tiene 21. Sin embargo, la mayoría de drogadictos empieza temprano, incluso a los 14 años o menos.
El médico psiquiatra de la Unidad de Drogodependientes y Alcohólicos del Instituto Psiquiátrico San Juan de Dios de Cochabamba, Ludvik Camacho, asegura que el tema es preocupante porque estas personas, en su mayoría, como consecuencia de la drogadicción presentan trastornos mentales y a ello se suman las enfermedades infecciosas de transmisión sexual.
Camacho señaló que de todos los pacientes que llegan hasta su pabellón, la mayoría empezó en la adolescencia pero cada vez es menor, entre los 14 y 15 años, cuando comienza a consumir primero alcohol y cigarrillo que da paso a la marihuana, luego cocaína y las drogas sintéticas.
“El más jovencito tiene 21 años (empezó a los 14), aunque había otro de 18 años. Hay uno que tiene 37 años y está con las drogas desde los 14. La mayoría empezó con los compañeros de colegio, y también es frecuente con los amigos del barrio, en muchos casos”, señaló.
De acuerdo con la experiencia de Camacho, los adolescentes empiezan con el consumo de alcohol, el tabaco, el cigarrillo y “de repente la droga inmediata que entra es la marihuana y le voy a decir la cocaína casi al mismo tiempo. Pitillo y las pastillas o las pilas como se las llama al éxtasis y otras”. Lo más grave es que ahora son adictos a múltiples drogas por eso se les llama “multiusuarios”.
El médico comenta que una colega que trabaja en prevención conoció “ha recibido información de fuente de primera mano que en las escuelas estuvieran haciendo uso de heroína inyectable. No sé cuántos casos habrán, entonces ya nos estamos enfrentando este problema”.
Muchos casos vienen acompañados con problemas de trastornos mentales que pueden ser de personalidad, ansiedad, depresiones de diversos tipos como alimentación. “Cada vez vienen usuarios, hombres y mujeres, con enfermedades infecciosas difíciles de tratar de transmisión sexual como las hepatitis graves e infecciones por VIH y otras menos mortales pero es tremendo”.
Tratamiento
El médico psiquiatra recomienda a los padres estar atentos con sus hijos a cualquier cambio de conducta y sobre todo cambios de horarios en sus actividades habituales porque la distribución de las “drogas callejeras” se da en todo lado, en colegios, barrios, centros de reunión, discotecas, etc.
En el caso de que el adolescente sea identificado como consumidor de alguna droga pero que todavía no haya afectado drásticamente su vida y su entorno familiar sugiere acudir a centros especializados a nivel de consulta externa. “Son intervenciones breves que hay que hacer y básicamente de orientación, los riesgos que tiene que aquello”, dijo.
En el caso que existe un nivel de dependencia y que está acompañado de otros trastornos médicos o psiquiátricos como problemas de ansiedad, depresión o trastorno de personalidad. “Entonces ahí ya tiene que haber una intervención psiquiátrica porque hay que hacer uso de medicamentos e internación”.
Explica que se trata de programas en los que se brinda los soportes desde afuera que ya no tiene desde adentro para controlarse.
En San Juan de Dios, el tratamiento tiene una duración de 90 días, sin embargo, Camacho afirma que mínimamente son dos años el proceso de rehabilitación, pero no es definitivo.
“De 10 pacientes que atendemos, tres seguro logran la abstinencia definitiva, tres están peleándola porque un ratito tiene una recaída, pero están totalmente en una situación diferente a la que han venido”, señaló.
UNA PERSONA RELATA CÓMO CAYÓ EN EL MUNDO DEL ALCOHOL Y OTRAS SUSTANCIAS
“El trecho de una droga a otra, es corto”
Marco (nombre ficticio) tiene 37 años y se describe como un hombre con una personalidad aditiva. Lleva tres meses en un tratamiento de rehabilitación en el Instituto Psiquiátrico San Juan de Dios de Cochabamba.
Después de más de 20 años de estar envuelto en el consumo de distintas drogas y de 15 internaciones fallidas en diferentes centros, ahora lucha por salir de la adicción del alcohol después de haber logrado dejar el consumo de la marihuana y cocaína.
Tiene muy presente que Dios le permitió seguir con vida a pesar de estar al borde de ella en muchas ocasiones y que gracias a su ayuda podrá seguir adelante y retomar sus sueños y anhelos que fueron anulados por los narcóticos.
¿Cómo ingresaste al mundo de las drogas?
A partir de mis 18 años empecé a ser un consumidor social con alcohol, empecé en acontecimientos sociales, en casas de mis amigos pero siempre tenía que haber bebida. Primero fue el alcohol, al poco tiempo me ofrecieron marihuana… fue algo increíble cómo tengo una personalidad adictiva. Yo probé marihuana rápidamente después de consumir el alcohol y me gustó.
¿Quién te ofreció o te invitó?
Un amigo del círculo social al que pertenecía, en ese tiempo éramos como 14 chicos de colegio, prácticamente en los últimos años. El trecho de una droga a otras drogas es muy corto, al muy poco tiempo me invitaron cocaína. Me acuerdo que en una discoteca estaba totalmente mareado, no podía pararme y lo único que hacía era tropezarme.
Mi amigo me dice que tiene una sustancia para hacerme reaccionar, nos vamos al baño y saca un sobre blanco cristalino. Hice tal como me indicó y noté una sensación de recuperación del estado de ebriedad, me puse sobrio y la boca se me adormeció totalmente y empecé a sentir placer y euforia.
¿En colegio cuántos de tus compañeros consumían drogas?
En el colegio había varias personas, entre hombres y mujeres, era un colegio particular, un buen colegio y lamentablemente en los buenos colegios es donde podemos toparnos con gente que te va a invitar drogas.
¿Por qué?
No sé, tal vez por el factor económico, yo por la facilidad de tener dinero de mis padres tal vez por eso he caído en lo más profundo que son las adicciones y las drogas porque la vez que quería ahí estaba, la vez que quería consumir, consumía.
En este caso nosotros hemos tenido la facilidad del dinero de nuestros padres y nos hemos malcriado en ese sentido, hemos conocido el dinero fácil y por ende hemos conocido la droga fácil.
¿Eso era a los 18?
Esto ya fue a los 19 o 20 años. Al poco tiempo me vi envuelto en un vicio muy fuerte y empecé a consumir fuera de estas fechas, lo hacía solo en casa, bebía e inhalaba solo en casa ya no necesitaba de amigos, empecé a alejarme de las amistades.
Mientras yo fui usando la cocaína a solas el placer fue disminuyendo y los malestares eran más fuertes.
¿Qué tipo de malestar?
Sensaciones de persecución, miedo de que alguien me andaba observando, de que alguien podía entrar y encontrarme en ese estado porque uno no conserva el rostro normal, las ojeras, la manera de hablar, de interactuar con la gente.
Empecé a sentir que había policías fuera de mi casa, que me estaban esperando armados, listos para detenerme después me encerraba en la habitación, muchas veces me tuve que encerrar en el ropero. A medida que fue pasando el tiempo, empecé a usar más aunque la sensación ya era sólo el 50 por ciento de placer y el resto malestar y aún así por ese poco porcentaje de bienestar seguía drogándome.
Me acuerdo que decidí salir de esto porque estaba acorralado, decidí acudir a un centro de tratamiento por mí mismo. Tuve como 15 internaciones, la primera internación fue a los 21 años, hoy por hoy tengo 37 años.
Mi mamá decidió enviarme a Estados Unidos donde tenemos familia a un centro distante en Miami, un centro donde estuve ocho meses y no había medicación, no había nada más que pura oración y palabra de Dios. Me sirvió bastante porque creo en Dios y sé que es el único que me va a ayudar a salir de esto y que soy un adicto en recuperación.
Al poco tiempo recaí porque esta personalidad adictiva es demasiado fuerte.
¿En Estados Unidos era más fácil acceder a las drogas?
Encontré amigos que consumían rápidamente. Entre adictos nos olemos. Un adicto va a conocer a otro adicto en otro país rápidamente, con eso quiero decir que cambiar de ambiente para salir de la adicción no es la solución. La droga hay aquí y en la Luna.
¿Pudiste dejar la cocaína?
Pude dejar la cocaína después que me dio un preinfarto y dije ya no más. De esa forma pude dejar la cocaína y más me enfrasqué en el alcohol. Me acuerdo que me despidieron del trabajo a causa de esto y no tenía mucho dinero.
Empecé a comprar ese tipo de bebidas, incluso una vez que mi padre me encerró en mi habitación para que no compre más alcohol y empecé a tomar mi perfume. La adicción es tan fuerte que buscamos algún sustituto, algo similar en este caso lo primero que vi fue mi perfume. Me acuerdo que me he tomado espuma de barbear, pasta de dientes, por estar encerrado en mi habitación.
Me acuerdo que viviendo con una pareja con la que tengo un niño, ella me decía que no podía darme dinero porque iba a beber, pero igual me compraba botellitas de alcohol de farmacia.
¿Es fácil conseguir la cocaína en Bolivia?
Mayormente las movidas son mediante una persona que es el traficante. Este tipo de gente se contacta mediante celular, nunca se maneja el nombre verdadero, la vez que necesito o me place drogarme, agarro el celular y disco el número.
Entonces, la persona pregunta cuánto quieres y le digo un sobre de 20 bolivianos. Ahora ha subido bastante.
¿Por qué decidiste iniciar esta última etapa de recuperación?
Tengo miedo de quedar intoxicado y no despertar nunca más. Yo soy joven, tengo proyectos en la vida, tengo metas que cumplir, tengo anhelos y lo único que me puede alejar de ellos es la bebida, el alcohol es mi enemigo principal.





















