Diferencia de presupuestos y prioridades
No deja de sorprender o en algunos casos preocupar, la propuesta 2017-2018 presentada por el Gobierno de Donald Trump para su evaluación y posterior aprobación por el Congreso de los Estados Unidos. Tiene como uno de sus principales objetivos fortalecer la Defensa y la Seguridad del país norteamericano.
La propuesta presupuestaria plantea una serie de ajustes, los cuales en una gran parte contemplan reducciones en la asignación de recursos a algunos sectores y sobre todo en la ayuda destinada a la región de América Latina que de acuerdo a lo que se hizo conocer reduciría en aproximadamente $us 614 millones.
Situación sumamente preocupante para países como Venezuela, Cuba, Ecuador, Nicaragua, Paraguay, Brasil, Costa Rica y Panamá, que reciben esos recursos a través de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), para la ejecución de programas destinados a medio ambiente, agricultura, comercio, entre otros. En algunos casos el monto se elimina y en otros se reduce drásticamente, lo que implicaría problemas de índole económico porque dejarían de recibir los recursos, pero sobre todo sociales, porque se dejaría de ejecutar programas y planes en beneficio de la sociedad, al margen del tema político que representa la famosa agencia.
En el caso boliviano la figura cambia. Si bien el presupuesto no llega a las cifras billonarias del país del norte, en la gestión 2017 la Ley N° 856 de 28 de noviembre de 2016, aprueba un presupuesto de $us 30.222 millones, que de acuerdo a las cifras presentadas por el Ministerio de Economía y Finanzas Publicas, una gran parte se prioriza en los sectores de salud con la construcción de hospitales a nivel nacional de segundo, tercer y cuarto nivel; educación implementando mayor cantidad de unidades educativas y maestros; energía que permite implementar políticas relacionadas a la energía nuclear con fines pacíficos, y transporte con la construcción y mejoramiento de carreteras.
En lo que corresponde a los recursos canalizados por Usaid, durante el periodo 2001 a 2013 destinó alrededor de 213 millones de dólares a la implementación de programas y proyectos para los sectores de salud, construcción y mantenimiento de caminos vecinales. A partir de la gestión 2007, estos recursos fueron descendiendo de $us 41 millones a 0,3 millones para el 2013.
Por dicha reducción, y con el fin de sentar soberanía en la implementación de programas y proyectos, Bolivia, a partir de la gestión 2014, asumió de manera responsable el reto de dar continuidad a las actividades desarrolladas por Usaid, con el financiamiento del Tesoro General de la Nación, lo cual resultó ser por demás beneficioso dada la nueva estructura presupuestaria del Gobierno estadounidense.
El autor es economista.


















