Recuperar el teatro
Una decena de compañías del interior participó esta semana en el XXVI Premio Nacional de Teatro Peter Travesí, un evento que se efectúa anualmente en Cochabamba y, esta vez, luego de atravesar, en anteriores versiones, por una avalancha de críticas severas a causa de malos manejos y tropiezos organizativos que por poco estaban a punto de sepultar a uno de los eventos que llegó a ser considerado el principal de Bolivia por la calidad artística que reunía.
Dados esos antecedentes, la XXVI versión se desarrolló bajo la lupa del público y de los críticos, quienes, por lo demás, buscan reavivar el festival. Sin embargo, hay coincidencia en que es todavía muy largo el largo camino por recorrer porque el festival, pese a los esfuerzos, sigue mostrando falencias en cuanto a calidad y organización.
Entre lo destacable de este año se debe apuntar la incorporación de escenarios en algunas provincias, el esfuerzo de los integrantes de los 10 elencos inscritos por trasladarse a nuestra ciudad, y la iniciativa de organizar encuentros paralelos entre los espectadores y los artistas.
Fue interesante también el intento de montar tres obras “callejeras”, que no alcanzaron el éxito esperado por realizarse entre retrasos, estruendoso ruido del tráfico vehicular, colegiales que asistieron obligados y fallas técnicas de sonido —entre otros factores adversos— que ocasionaron improvisaciones de bajísima calidad, de acuerdo a la cobertura efectuada por este medio. De cualquier modo, y a pesar de las dificultades y deficiencias, vale la pena destacar y respaldar la perseverancia y esfuerzo de sus reales impulsores. Pero, corresponde afirmar que para recuperar el prestigio que tuvo, es fundamental eliminar todo vestigio de improvisación y adoptar severos criterios de calidad para la selección y premiación de los elencos.


















