Una pesadilla llamada Peter Brennan
La incompetencia y la falta de transparencia en el manejo de la cosa pública son causantes del desencanto con el Socialismo del siglo XXI y con sus “taytas”. La pesadilla viene de larga data y es efecto de estas formas verticales-sindicalistas (arbitrarias) de manejar el estado: personalmente no culparía, por este desencanto, a Peter Brennan (Encargado de Negocios de EEUU); pues el capitán Evo Morales es el jugador que más autogoles mete a su equipo. La corrupción, en todas sus formas y estratos, es la madre de todas las pesadillas.
Desde Santo(s) Ramírez; pasando por los hechos en Pando; el garrote a los indígenas en Chaparina; los excesos en el Caso Terrorismo (ejecuciones); o el Zapatazo… son muestras de que el Socialismo muere por sus contradicciones internas. La corrupción es hija de la concentración del poder, por ese manto oscuro con el que el continuismo cubre los actos de la clase política.
El MAS consolidó hegemonía en el Oriente boliviano sellando alianzas con sectores estratégicos; pero también con las barras bravas; esas mafias que viven del trabajo de los futbolistas. Lo único políticamente efectivo a la hora de consolidar hegemonía regional fueron estos acuerdos que legitiman pandillas, narcos y corruptos en la política… y la oposición no se salva.
No hay nada nuevo bajo el sol y recordemos al Barbas Chocas con el MNR; a Meco Domínguez-Oso Chavarría con el MIR. Al yerno de Hugo Banzer detenido y deportado de Canadá por tráfico de cocaína y hoy es el turno del MAS y sus opositores: pues los dos bolivianos detenidos en el Brasil, en octubre pasado, son prueba de que el narco está activo en la política boliviana.
En medio de un activismo pandillero (propiamente del hampa) todos y cada uno de los actores políticos se insultan diariamente a través de los medios masivos… los periodistas hacen eco inmediato de la verborrea a los dos lados de la granja, y convirtieron al periodismo en un campo de batalla virtual, donde el insulto, la diatriba, y la descalificación son la nueva arquitectura de la noticia.
Si el MNR del 52 ganaba adeptos financiando borracheras masivas para luego intervenir tierras y repartirlas entre sus seguidores; el banzerismo repartía créditos billonarios entre sus familiares y la mayor parte fueron a bolsillos de las logias cambas. También el MIR y el gonismo contribuyeron a nuestras pesadillas. Se repartían pegas; la ayuda económica internacional fue a parar a los bolsillos de sus jefes y la democracia pactada se comió los billones de dólares que Goni, Jaime y después Tuto nos prometieron por capitalizar nuestras empresas. Insisto, no puedes culpar a la CIA, o a Brennan por nuestras pesadillas.
Hoy el MAS “reparte” canchas de futbol, extiende cocales para beneficio de sus bases y dona vagonetas Toyota a todo potencial grupo de apoyo. Pero el discurso de “vivir bien” choca con la realidad cuando comparamos los Bs. 60 mil (que gana un productor de coca, en dos meses de trabajo), con los Bs. 30 mil que (aproximadamente) gana un profesor rural y trabajando año redondo. No cabe duda, Brennan, es y fue una verdadera pesadilla para el presidente Evo Morales; pero Evo aprendió artes escénicas del mejor maestro. Es un master de la victimización; así gana empatía de los votantes… y como tal… no puede existir solo… inventa enemigos constantemente.
La Política Internacional de Estados Unidos tiene como principal eje la defensa de los intereses de sus corporaciones, y la injerencia es parte de su política en todos los países del mundo y es una práctica que debe acabar. Lamentablemente Trump descabezó todo el Departamento de Estado: despidió a cientos de diplomáticos de carrera y ello desató una crisis en el seno de este organismo: decenas renunciaron por cuestiones éticas, y hoy la otrora poderosa e influyente oficina del Departamento de Estado, al menos en la era Trump, “no existe”.
Oficinas vacías; muebles tirados por los pasillos; casi 40 por ciento del personal despedido y un presupuesto recortado a su mínima expresión, básicamente pone de rodillas a los pocos mandos medios que quedan en la diplomacia estadounidense. Lo más probable es que la pesadilla de Evo Morales, Peter Brennan, se quede sin trabajo y no encuentre ni un escritorio para sentarse a su retorno a EEUU. (Reporte especial del Washington Post, Feb 26, 2017).
Brennan no violó ningún acuerdo, y mucho menos el protocolo al reunirse con los opositores y con la prensa. Sin embargo, valga la analogía, por MAS mal que haya estado una fiesta, debemos despedirnos del anfitrión… no sólo de los cocineros, y garzones. La diplomacia es el arte de poder navegar en un barco dañado, en medio de la tormenta, pero en este caso… nada. Ni Brennan y mucho menos Morales son indispensables para el futuro promisorio de ambas naciones.
Al final Peter Brennan (la pesadilla) no enamoraba con la Zapata. No trabajó en YPFB, con Santos Ramírez; o en el Banco Unión. ¡Ni siquiera tenía un cato de coca! En términos futboleros, los hinchas queremos que se respete la decisión del árbitro (la Constitución del propio MAS) y aunque es evidente que el encargado de negocios se va sin pena ni gloria y por la puerta de atrás… Morales insiste en quedarse y esa es otra pesadilla… nuestra pesadilla.
El autor es master en Comunicación

















