Universidades privadas
En su anterior gestión de gobierno en Chile, Sebastián Piñera fue despedido por los estudiantes con grandes protestas, luego de que dijera que debía procurarse privatizar la instrucción, de modo que el que no tuviese dinero se privase de estudiar. Este criterio neoliberal es reaccionario por excelencia. Recuerdo que hace ya décadas, esto fue preconizado por el economista Friedman. El hecho es que en su última campaña electoral, Piñera se echó atrás en esa política para evitarse más confrontaciones.
Ahora, Piñera es nuevamente presidente y su gestión ha sido celebrada por los estudiantes con sonadas manifestaciones. El motivo es que el tribunal constitucional chileno determinó que las universidades privadas, de ser fundaciones sin fines de lucro, pasan a ser instituciones legalmente lucrativas.
Hallo que la visión política chilena carece de buenos enfoques, porque no sirve ser reaccionario, pero tampoco preocuparse por cosas que son de poca importancia. Así que es mejor continuar tratando sobre las universidades bolivianas.
¿Qué función cumplen las universidades privadas bolivianas? Cumplen dos funciones: Primero, imparten instrucción superior. Segundo, alivian a las universidades estatales, atendiendo a un sector del alumnado que está dispuesto a pagar por recibir instrucción superior.
¿Qué función cumplen las universidades estatales bolivianas? Primero, imparten instrucción superior. Segundo, la imparten gratuitamente, incluso colaborando a un sector del alumnado con sus comedores universitarios. Tercero, fomentan la cultura, para el caso, la Universidad de San Simón tiene un museo arqueológico. Consecuentemente, por su fomento a la cultura superior, las universidades estatales tienen la capacidad de ser no solamente institutos de estudios superiores, sino verdaderas universidades.
La instrucción profesional, sea a nivel técnico o a nivel superior, es algo absolutamente necesario en nuestra civilización. Si se imparte gratuitamente y sin barreras artificiales, entonces estamos en el camino de una verdadera democracia. En Estados Unidos, la instrucción universitaria es pagada, entonces no es una democracia. No es este el artículo para profundizar en el tema, pero medite el lector sobre el significado a largo plazo de la carencia de democracia en la instrucción.
Empero, siendo tan importante impartir instrucción universitaria, la cultura superior trasciende esto. Es el ejemplo de museo arqueológico en Cochabamba, o de los foros de ideas políticas en las universidades estatales.
De modo que las universidades privadas cumplen una función limitada y necesaria. Ahora, si son fundaciones sin fines de lucro o no, ¿qué importa? Igual, por angas o mangas, son instituciones con fines de lucro. Lo que dice la ley sirve para que nos habituemos al engaño.
Eso sí, en las universidades privadas bolivianas hay que censurar. Personalmente me molesta cómo arguyen que son “científicas”. No son científicas, son técnicas; enseñan profesiones y sólo marginalmente ciencia. Además, no gastan dinero ni piensan en ciencia. Pero este es un país libre, y así como pretenden ciencia, yo digo que son colegios de educación superior.
De interés general es otra censura. Las universidades privadas dicen que son de “excelencia”. Marketing; marketing. No enseñan ni mejor ni peor que las estatales. Pero como son de “excelencia”, la nota mínima para aprobar una materia es de 70, en vez de los modestos 50 de las estatales. Así, un profesor en una universidad privada tiene que considerar que 70 es el término de equilibrio, equivalente a 50. Esto no sería problema si no fuese que impide a los alumnos de las estatales que obtengan becas, porque sus notas son inferiores. Este grave defecto deben corregirlo las universidades privadas, porque es motivo para acusarlas.
El autor es escritor.
Columnas de BERNARDO ELLEFSEN





















